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RESUMENINTRODUCCIONLa soya es una leguminosa originaria de la parle oriental del continente asiático. En la antigüedad fue considerado uno de los cinco granos sagrados, junto con el trigo, el arroz, la cebada y el millo. En Venezuela, se ha tratado de introducir el cultivo de esta leguminosa desde trace más de cuarenta años, sin que éste logre afianzarse (13). E1 consumo nacional de soya ha venido incrementándose de manera sostenida durante la última década. MORET (16) señala que para 1986 Venezuela importó en grano de soya y sus derivados (tortas, harinas y aceite) el equivalente a más de un millón de toneladas de grano. Para abastecer el consumo nacional deberían sembrarse entre 400 000 y 600 000 hectáreas de esta leguminosa en Venezuela (24). En cuanto a las sierras aptas para su cultivo, más del 50% de ellas se encuentran en la región de los Llanos Orientales (25). Los primeros intentos de introducción del cultivo se hicieron con variedades traídas de diversas latitudes, no obteniéndose resultados satisfactorios con ellas. A partir del año 1978, la Fundación Polar inició un programa de investigación orientado a la selección de genotipos adaptados a las condiciones venezolanas. De este programa se seleccionaron siete líneas promisorias para ser sometidas a evaluación en ensayos regionales (16). RINCON (18, 19) señala que durante los años 1984, 1985 y 1986 las líneas FP1, FP2 y FP8 se destacaron en los ensayos regionales de soya conducidos en la zona de la Mesa de Guanipa. A nivel nacional, en los ensayos regionales, se ha observado que las líneas FP1 y FP2 se adaptan mejor a ambientes marginales, mientras que en ambientes favorables presentan un bajo rendimiento. La línea FP8 muestra un amplio espectro de adaptación (20). BOOTE (2) señala la importancia que tienen las descripciones uniformes de las etapas de crecimiento en lo s cultivo s , ya que ello facilita la comunicación entre investigadores y productores y permite un mejor manejo de las variedades y de las prácticas culturales, tales como irrigación o aplicación de pesticidas. Una aplicación reciente de la información sobre las características fenológicas de los cultivos es su integración al conjunto de datos sobre los procesos de fotosíntesis, transpiración y síntesis de tejidos para elaborar con todos ellos los modelos de simulación de crecimiento (14, 15, 24,26). E1 presente estudio se realizó con tres líneas promisorias de soya, sembradas bajo riego en condiciones de sabana, a fin de caracterizar su desarrollo fenológico y algunas características fisiológicas como índice de área foliar y distribución de materia seca, durante las diferentes etapas de su desarrollo. MATERIALES Y METODOSLas observaciones se realizaron en un experimento sembrado bajo riego el 9 de diciembre de 1986, en terrenos de la Estación Experimental Anzoátegui, ubicada a 9°51' de latitud norte. E1 diseño estadístico fue de bloques al azar con cuatro repeticiones. Las parcelas consistieron en cuatro hilos de siete metros de longitud, separados a 0,60 m. E1 suelo fue clasificado como OxicPaleustults, de textura francosa fine, silícica, isohipertérmica. E1 riego se realizó por aspersión. Fueron evaluadas tres líneas de soya identificadas como FP1, FP2 y FP8. E1 estudio de los eventos fenológicos se hizo siguiendo la metodología de FEHR y CAVINESS (8) y los contajes, en un metro de hilera, se realizaron hasta que el 50% de las plantas presentaran el evento evaluado. Utilizando la metodología descrita por BOOTE (3), se calcularon los parámetros siguientes: biomasa (g/m2), índice de área foliar (IAF) basado en el peso húmedo; peso seco de hojas (g/m2); peso seco de tallos más ramas, más peciolos (g/m2); peso seco de las cápsulas (g/m2) y peso seco de las semillas (g/m2). Las cosechas de biomasa se realizaron en 0,6 m2 (1 m x 0,6 m), en las etapas V4, R4 entre R5 y R6, y en la etapa R7 (Cuadro 1). Tal como este autor recomienda, se tomó una muestra grande (0,6 m2) para determinar la biomasa a fin de reducir el coeficiente de variación (C.V.) de este parámetro, el cual depende del tamaño del área muestreada y luego se tomó una pequeña submuestra (una planta representativa) para determinar las características intrínsecas de la planta (IAF, peso seco de hojas, etc.), las cuales tienen un bajo coeficiente de variación. E1 área foliar se determinó en el Laboratorio de Ecología de la Universidad Central de Venezuela, Facultad de Agronomía, con un medidor de área foliar modelo LI3100. RESULTADOS Y DISCUSIONEtapas vegetativas.La línea FP1 llegó a formar 11 nudos en 51 días, mostrando una tasa de crecimiento constante: cada cuatro días se desarrollaba un nuevo nudo. Las líneas FP2 y FP8 formaron 10 nudos en 56 días. Estas dos líneas tomaron 4 a 5 días para formar un nuevo nudo hasta V9. La formación del décimo nudo fue mucho más lenta, 9 días para la línea FP2 y diez 10 días para FP8 (Fig. 1).
Estadísticamente las pendientes de las curves son similares, por lo tanto, no hay diferencias en el desarrollo vegetativo entre los cultivares. FEHR et al. (8) señalan un promedio de 5 días para el desarrollo de un nuevo nudo hasta la etapa V5. de ésta en adelante cada 3 días se formaría un nuevo nudo. Etapas reproductivas.El inicio de floración (R1) se situó a los 38 días después de siembra (Cuadro 1); al respecto, RINCON (18,19) señala que en siembras de secano estas líneas florecen entre 45 y 50 días después de siembra. Es bien conocido que la soya es una especie extremadamente sensible a las condiciones ambientales, particularmente la duración del dia (8,12, 15). En la Mesa de Guanipa la variación de la duración del dia entre los meses de junio y enero es de aproximadamente una hora (4). Las tres líneas continuaron creciendo y floreciendo al mismo tiempo, característica ésta correspondiente a variedades de soya de tipo indeterminado (7). HINSON (12) recomienda este tipo de planta para el trópico, ya que esta característica permite un mejor uso de la humedad en e l suelo y, en cierta forma, un escape a los periodos de estrés hídrico que suelen presentarse durante el ciclo de los cultivos. La línea FP1 culminó su crecimiento antes de completar la etapa R4, mientras que FP2 y FP8 dejaron de crecer antes de completar la etapa R5 . Entre el inicio de la floración (R1) y el inicio de formación de cápsulas (R3) transcurrieron 9 días para la línea FP1 y 11 días para FP2y FP8. Hasta las etapas R4 (cápsula de 2 cm) y R5 (inicio del llenado de las semillas) se mantiene un avance de 2 días para FP1 con respecto a FP2y FP8. A partir de la etapa R5 se observó un cambio entre las líneas con respecto a la ocurrencia de las etapas reproductivas. Para el llenado de granos (R5R6), FP1 y FP2 tomaron 20 días, mientras que FP8 tomó 22 días. La etapa de inicio de madurez (R7) ocurrió a los 97 días para FP1 y FP2y a los 101 para FP8. Esto representa una duración del llamado período de llenado de las semillas (R5R7) de 40 días para FP1; 39 días para FP2y 43 días para FP8. REICHOSKY et al. (17) señalan que la duración de este período como indicador de la producción resulta ser una promesa para elevar los rendimientos. Los cultivares con un período de llenado más largo presentarían mayor potencial de producción (9, 11 , 15, 21). CARABALLO (5), evaluando el rendimiento de estas tres líneas bajo riego, informa que aunque no se encontraron diferencias significativas entre ellas FP8 presentó el mayor rendimiento (kg/ha). La madurez de cosecha ocurrió a los 110 días para FP1 y a los 108 días para FP2 y FP8 (Cuadro 1). En el Cuadro 2 se presentan los resultados obtenidos en cuanto a índice de área foliar, biomasa y peso seco de las diferentes partes de la planta, de las tres líneas en cuatro etapas de desarrollo.
Indice de área foliar (IAF)En las etapas V4, R4 y R7 no se encontraron diferencias significativas entre los valores de IAF para las tres líneas. En el muestreo realizado entre las etapas R5 y R6 se encontraron los valores máximos de IAF: 3,66 para FP1; 3,15 para FP2 y 2,88 para FP8; siendo FP1 mayor que FP2 y FP8 al 0,05 de probabilidad (Cuadro 2). Estos resultados concuerdan con los obtenidos por GONZALEZ et al. (10) quienes encontraron valores máximos de IAF en la etapa R5 para la variedad ICATurnia, variando entre 2,8 y 3,5 según diferentes sistemas de labranza. MUNERA y BASTIDAS, citados por AGUDELO (1), en el Valle del Cauca, encontraron los máximos IAF en R5, además, las variedades usadas en el experimento difirieron significativamente para esta característica en dicha etapa. Después del R5 el índice de área foliar decreció debido a la pérdida de las hojas bajeras por maduración, lo cual también ha sido reportado por otros autores (10, 15, 22). SINCLAIR y DE WITE (23) han postulado que la senescencia de las hojas es causada por la movilización de nutrimentos, especialmente de proteínas, hacia las cápsulas que se están desarrollando con sus granos de alto contenido de proteínas. Biomasa (g/m2).No se encontraron diferencias significativas entre las líneas, aunque se observaron diferencias entre las tendencias de acumulación de materia seca total en el transcurso de las diferentes etapas (Cuadro 2). En R5R6 la línea FP1 presentó la mayor biomasa, coincidiendo esto con el mayor IAF de esta línea. FP8 presenta la menor biomasa y el menor IAF en esta etapa. En R7 la FP1 tiene la menor biomasa y, por el contrario, FP8 presenta el mayor valor. Si se tome en cuenta que en esta etapa la acumulación de materia seca se realiza principalmente en los frutos, este resultado coincide con el hecho de que FP1 presenta el menor peso seco de las semillas, mientras que FP8 es la línea que tiene las semillas más pesadas. HANWAY y WEBER (11) señalan que las diferencias en la acumulación de materia seca entre materiales genéticos diferentes no aparecen sino hasta pasada la etapa V4. Estas diferencias aumentan con el tiempo y se maximizar a madurez. CARABALLO (ó), evaluando el comportamiento de estas tres líneas, bajo condiciones de riego, encontró en la línea FP1 un 16% de plantas inmaduras (hojas y frutos verdes) al momento de la cosecha, mientras que FP2 y FP8 presentaron un 10% y un 8%, respectivamente, de plantas inmaduras al momento de la cosecha. Esto podría explicarse por el hecho de que la línea FP1, al presentar abundante desarrollo vegetativo y semillas pequeñas, no realizó una translocación eficiente de los productos de la fotosíntesis de las parles vegetativas hacia los frutos (13, 15). Por el contrario, en FP8, que tuvo las semillas más pesadas, esta translocación fue más eficiente y, por lo tanto, presentó un menor porcentaje de plantas inmaduras al momento de cosechar. Peso seco del tallo + ramas + pecíolo (g/m2).No se encontraron diferencias significativas entre las líneas. Sin embargo, se observó un comportamiento diferente de la línea FP8 con respecto a FP1 y FP2, las cuales mostraron la misma tendencia, es decir, un aumento gradual de la materia seca en tallo + ramas + peciolo hasta R5R6, para después disminuir rápidamente hasta R7, correspondiendo esto a la migración de nutrimentos de las partes vegetativas hacia los frutos (11,13,15). Las línea FP8 aumentó poco la materia seca presente en la fracción entre R4 y R5R6, observándose una ligera disminución entre R5R6 y R7 (Cuadro 2). Peso seco de las hojas (g/m2 ).No se encontraron diferencias significativas entre las tres líneas. FP1 y FP2 presentaron un aumento casi lineal de la materia seca presente en las hojas hasta R5R6. En la línea FP8 la materia seca presente en las hojas aumentó poco entre R4 y R5R6 (Cuadro 2). Para las tres líneas se observó una brusca disminución del valor de este parámetro en la etapa R7 (11, 13, 15). Peso seco de la cáscara (g/m2).En la etapa R4 ocurren cambios importantes en cuanto a la distribución de la materia seca debido a que buena parle de los productos de la fotosíntesis se dirigen hacia los frutos en crecimiento y formación (13, 15). Aunque no se encontraron diferencias entre las líneas en las distintas etapas, en el Cuadro 2 puede observarse una tendencia a un comportamiento diferente en la línea FP1. Entre las etapas R4 y R5R6, la acumulación de materia seca siguió el mismo patrón en las tres líneas. Entre R5R6 y R7, FP2 y FP8 mostraron un aumento importante de la materia seca presente en la cáscara de los frutos, mientras que FP1 mantuvo el mismo ritmo de crecimiento que venia presentando en la etapa anterior. Al inicio de madurez (R7) el peso seco de la cáscara para FP1 fue de 69 g/m2, para FP2 137 g/m2 y para FP8 de 102g/m2 Peso seco de la semilla.Aunque no se encontraron diferencias significativas entre las líneas en cuanto a este parámetro, en el Cuadro 2 se observe que en la etapa R7 la línea FP8 presentó un peso de semilla ligeramente superior al de FP1 y FP2, coincidiendo esto con lo encontrado por otros autores en cuanto a la relación directa entre la duración del periodo de llenado de semilla y peso de las mismas (9, 15). CONCLUSIONES
SUMMARYAGRADECIMIENTOLos autores agradecen a la Fundación Polar por la donación del material genético utilizado en el experimento. Igualmente, a los peritos agropecuarios Víctor López y William Pacheco por su colaboración en la tome y procesamiento de datos. BIBLIOGRAFIAAGUDELO D., O. Fisiología de la soya. In: Curso Producción de soya (Material de apoyo). Palmira, Col., Instituto Colombiano Agropecuario. 1986. p. 119. BOOTE,KJ. Growth stages of peanut (Arachis hypogaea L.). Peanut Science 4(1):3539. 1982. BOOTE,KJ. Data requirements for model validation and techniques for sampling crops biomass. In: Workshop on Crop Simulation Models and Data Base Management for Agrotechnology Transfer (Proceedings) Taichung, Taiwan. Food and Fertilizer Technology Center. 1986. p. 129. CARABALLO DE S., L. Evaluación de tres épocas de siembra para soya en función del balance de humedad. Informe de actividad. E1 Tigre, Ven. FONAIAP, Est. Exp. Anzoátegui.1987. 52 p. (Mimeo). CARABALLO DE SILVA, L. Evaluación de tres líneas de soya sembradas bajo riego en suelo arenoso de la Mesa de Guanipa. Agronomía Trop. 40(13): 139149. 1990. CARABALLO DE SILVA, L. Mango del riego en soya sembrada en suelo arenoso de la Mesa de Guanipa, Venezuela. Agronomía Trop. 40(13):3556. 1990. EGLI, D.B. and J.E. LEGGETT. Dry matter accumulation patterns in determinate and indeterminate soybeans. Crops Science 13(2):220222. 1973. FEHR,W.R. and C.E.CAVINESS. Stages of soybean development. Iowa Agricultural Experiment Station. Special Report 80. 1980. 11 p. GAY,S., D.B.EGLI and D.A.REICOSKY. Physiological aspects of yield improvement in soybeans. Agronomy Journal 72(2):387391. 1980. GONZALES, A., O. AGUDELO D. y H. ROJAS. Alteración de las variables fisiológicas de la soya bajo diferentes sistemas de labranza. Palmira, Col. Instituto Colombiano Agropecuario. 1985. 22 p. HANWAY, JJ. and C.R.WEBER. Dry matter accumulation in eight soybean varieties. Agronomy Journal 63(2):227230.1971. HINSON, K. Breeding and improvement of varieties adapted to short day lengths. In: Seminario Internacional sobre el Mejoramiento de la Soya en Areas Tropicales (Trabajos presentados). Caracas, Ven. Fundación Polar.1982. p. 18. HUME, D.J. and J.G. CRISWELL. Distribution and utilization of 14Clabelled assimilates in soybeans. Crop Science 13:519524. 1973. JONES, J.W., K.J. BOOTE and J.W. MISHOE. Soybean crop modeling for production system analysis. In: World Soybean Research Conference. Proceedings. Ed. by H. Shibles. London, Westview Press. 1985. p. 10661073. MISHOE,J.W., K.J. BOOTE and J.W. JONES. Crop development and phenology. In: Workshop on Crop Simulation Models and Data Base Management for Agrotechnology Transfer (Proceedings). Taichung, Taiwan. Food and Fertilizer Technology Center. 1986. p. 129. MORET,E. La soya un cultivo necesario. Boletin técnico. Caracas, Ven. Fundación Polar. 1987.62 p. REICOSKY, D.A., J.H. ORF and C. PONELEIT. Soybean germplasm evaluation for length of the seed filling period. Crop Science 22:319322. 1982. RINCON,C.A. y O. CHAURAN. Ensayo regional de soya. Informe de actividad. E1 Tigre, Ven. FONAIAP, Est. Exp. Anozátegui.1985. 10 p. (Mimeografiado). RINCON, C.A. Ensayo regional de soya. Informe de actividad. E1 Tigre, Ven. FONAIAP, Est. Exp. Anzoátegui. 1986. 22 p. (Mimeografiado). RODRIGUEZ, PJ. Informe final 1985. Convenio MACFONAIAPFP. Ensayos regionales uniformes de soya. 1985. 54 p. (Mimeografiado). SMITH,J.R. and R.L. NELSON. Selection for seed filling period in soybean. Crop Science 26:466468. 1986. SHIBLES, R., l.C. ANDERSON and A.H. GIBSON. Soybean. In: Crop Physiology. Cambridge. L.T. Evans Ed. Cambridge University Press. 1978. p. 151189. SINCLAIR,T.R. and C.T. DEWITE. Analysis of the carbon and nitrogen limitations to soybean yield. Agronomy Journal 68:319324. 1976. UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS OCCIDENTALES EZEQUIEL ZAMORA. Vicerrectorado de Producción Agrícola. Lineamientos de un programa de investigación en soya para los Llanos Occidentales. In: Taller de Trabajo sobre Lineamientos de un Programa de Investigación en Soya para los Llanos Occidentales. Guanare, Ven. 1984. p. 13. VENEZUELA. MINISTERIO DEL AMBIENTE Y DE LOS RECURSOS NATURALES RENOVABLES. Dirección General Sectorial de Planificación y Ordenación del Ambiente. Selección preliminar de tierras en Venezuela. Caracas. 1984. 28 p. WILKERSON, G.G., L.W. JONES, K.J. BOOTE, K.T. INGRAM and J.W. MISHOE. Modeling soybean growth for crop management. Transactions of the A.S.A.E. 26:6373. 1983. |
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