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Zootecnia Trop., 19(1): 59-71. 2001

Evaluación del pasto king grass
(
pennisetum purpureun cv. king grass)
en asociación con leguminosas forrajeras

Freddy Espinoza, Patricia Argenti, José L. Gil, Luis León y Efren Perdomo

Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA),
Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CENIAP),
Instituto de Investigaciones Zootécnicas, Apdo. 4653, Maracay, Venezuela.
Recibido: 19/02/01
Aceptado: 25/04/01


RESUMEN

Con la finalidad de evaluar el rendimiento de materia seca y el valor nutritivo del pasto de corte king grass (Pennisetum purpureum, cv king grass) fertilizado con nitrógeno y asociado con leguminosas herbáceas, se llevó a cabo un ensayo en el Campo Experimental del CENIAP, ubicado en Maracay, estado Aragua. Los suelos del área experimental son de textura franco-arenosa y pH neutro a alcalino, con mediano contenido de fósforo. Los tratamientos evaluados fueron: king grass con 50 kg N/ha/corte (testigo), king grass asociado con Psophocarpus tetragonolobus, king grass asociado con Macroptilium atropurpureum, king grass asociado con Centrosema macrocarpum y king grass asociado con Centrosema pubescens. Se realizó fertilización de establecimiento y mantenimiento, éste último aplicado a inicios y salidas del período lluvioso a razón de 40 y 30 Kg/ha de superfosfato triple y cloruro de potasio para cada época. El diseño utilizado fue de bloques al azar con tres repeticiones y los análisis se realizaron a través del ANAVAR, comparándose las medias a través de la prueba de Tukey. Los resultados mostraron diferencias altamente significativas entre tratamientos (P<0,01) para la producción de materia seca anual acumulada y por corte, obteniéndose mayor rendimiento en los tratamientos asociados a las leguminosas (24 a 30 t MS/ha/año). Asimismo, el contenido de proteína, fósforo y calcio fue mayor en estos tratamientos, demostrando una vez más el efecto benéfico de las leguminosas.

Palabras clave: king grass, fertilización, leguminosas tropicales, rendimiento, valor nutritivo

INTRODUCCIÓN

El género Pennisetum fue muy evaluado durante la década de los 70 y la primera parte de los años 80, siendo posteriormente relegado, motivado a la introducción de otras especies de gramíneas, entre la que destacó las del género Brachiaria.

Las especies del género Pennisetum, en su mayoría, presentan rendimientos de 40 t de materia verde (MV)/ha/corte y más de 120 T MV/ha/año con porcentajes de proteína que oscilan entre 6 y 8,5%. Varios autores han encontrado rendimientos de materia seca que oscilan entre 72 y 85 t MS/ha/año (Zúñiga et al., 1967; Vicente-Chandler et al., 1959; Cooper, 1970 y Pereira et al., 1966; citados por Bogdan, 1977). Sin embargo, son sensibles a la baja fertilidad del suelo, por lo que son muy exigentes en fertilización, especialmente nitrógeno (Pizarro, 2001; FUSAGRI, 1986; Guzmán, 1983).

Herrera y Ramos (1990) demostraron que el pasto king grass (Pennisetum purpureun cv. king grass) es el cultivar del género Pennisetum con mayor rendimiento anual de materia seca (20 a 28 t/ha) en comparación a otras variedades como el napier, enano y San Carlos (14 a 16 t/ha). No obstante, los valores de proteína, tanto en el pasto king grass como en las variedades de elefante son bajos, oscilando entre 6 y 7% (Senra, 1990). Una forma de mejorar este valor proteico en el pasto es a través de las asociaciones con leguminosas.

Las leguminosas, además de su capacidad de fijar nitrógeno, presentan un relativo elevado valor nutritivo, mejoran la relación C:N del suelo, por lo que son especies de una gran importancia en los ecosistemas, porque permiten la sustentabilidad de éstos a través del tiempo (Espinoza, 2000). Las leguminosas tropicales contienen más proteína cruda que las gramíneas y su contenido usualmente varía entre 10 y 25% (Bogdan, 1977).

El potencial de producción de una pastura está estrechamente relacionado con la fertilización con nitrógeno. Con bovinos en crecimiento se han encontrado ganancias de peso de 1,5 kg por cada kg de nitrógeno aplicado, hasta un máximo de 500 kg N/ha (Combellas, 1998). La fertilización nitrogenada contribuye al aumento en el número de animales a pastorear un área determinada, como consecuencia de su efecto positivo en el crecimiento del rendimiento de la pastura (Espinoza y Argenti, 1995).

El objetivo del presente trabajo fue evaluar el rendimiento de materia seca, relación hoja: tallo y el valor nutritivo del pasto king grass (Pennisetum purpureun cv. king grass) con fertilización nitrogenada y asociado con leguminosas forrajeras herbáceas.

MATERIALES Y MÉTODOS

El ensayo se llevó a cabo en el Campo Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CENIAP), entre los años 1989 y 1991. El mismo se encuentra ubicado a 10º17’N y 67º37’O y una altura de 423 msnm. Los suelos son de textura franco arenosa con bajo contenido de potasio, altos en calcio, medios en fósforo y materia orgánica (2,7%) y con un pH comprendido entre los 7 y 8,5.

Los tratamientos evaluados fueron:

T1: king grass + 50 kg N/ha/corte (Testigo)

T2: king grass + frijol alado (Psophocarpus tetragonolobus, (L) DC)

T3: king grass + siratro de agua (Macroptilium atropurpureum)

T4: king grass + Centrosema macrocarpum Benth CIAT 5620

T5: king grass + centro (Centrosema pubescens Benth CIAT 5634)

La siembra se realizó en dos partes: Primero se estableció la gramínea (11/8/1989) y dos semanas después (29/8/1989) se sembraron las leguminosas. El pasto king grass (Pennisetum purpureum, cv king grass) fue sembrado por esquejes con tres nudos a 60 cm dentro de las hileras y 80 cm entre hileras, mientras que las leguminosas se establecieron equidistantes entre dos plantas de king grass sobre la hilera.

El diseño de campo utilizado fue de bloques completos al azar, con tres repeticiones por tratamiento. El tiempo se consideró como medida repetida.

El período de establecimiento de las parcelas fue de 4 meses, efectuándose el corte de uniformidad el 11/12/1989. La frecuencia de corte utilizada fue cada 60 días a una altura de corte de 15 cm sobre el nivel del suelo, empleándose riego por aspersión tres veces a la semana durante la época seca.

El tamaño de la parcela fue de 8,64 m2 (3,6 x 2,4 m), dejándose 40 cm entre hileras utilizadas como bordura para efecto del tamaño de la misma (Figura 1). El área efectiva de muestreo fue 1,92 m2 (hilera central), dejándose las hileras externas como borduras.

Figura 1. Tamaño de las parcelas y distribución de las plantas

Figura 1. Tamaño de las parcelas y distribución de las plantas

La fertilización de establecimiento aplicado al momento de la siembra del pasto king grass fue a razón de 200, 110 y 30 kg/ha de urea, superfosfato triple y cloruro de potasio, respectivamente. Igualmente, se aplicó una dosis de KCl al momento del corte de uniformidad (salidas del período lluvioso) de 30 kg/ha. La fertilización de mantenimiento fue de 80 kg/ha de superfosfato triple aplicado a inicios del período lluvioso de los años 1990 y 1991, además de 60 kg/ha de cloruro de potasio aplicado en dos partes (inicio y salida del período lluvioso). En el caso del tratamiento testigo (T1), se fertilizó con 100 kg/ha de urea después de cada corte (300 kg N/ha/año).

Las variables medidas fueron rendimiento de materia seca del pasto king grass (incluyendo el peso de las leguminosas), relación hoja:tallo y valor nutritivo, utilizando para ello un marco de 1 m2. Los resultados fueron analizados por ANAVAR y las medias se compararon a través de la prueba de Tukey, utilizando para ello el paquete estadístico Stat View.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Se encontraron diferencias significativas (P<0,05) entre años dentro de tratamientos y altamente significativas (P<0,01) entre tratamientos para la producción de materia seca acumulada anual, obteniéndose mayor rendimiento en los tratamientos asociados a leguminosas (Cuadro 1). En el mismo Cuadro se observa que para el año 1990 la mayor producción fue para el tratamiento asociado del pasto king grass con el Centrosema pubescens, seguidos de T3 ( king grass + Macroptilium atropurpureum) y T4 (king grass + Centrosema macrocarpum) con valores de 33 y 27 t MS/ha/año; mientras que para el año siguiente el orden fue T4 (king grass + Centrosema macrocarpum), T5 (king grass + Centrosema pubescens) y T2 (king grass + Psophocarpus tetragonolobus) con rendimientos de 28, 26 y 25 t MS/ha/año, respectivamente. Estos rendimientos son similares, y en algunos casos superiores, a los encontrados en Cuba por Herrera y Ramos (1990). Asimismo, el menor rendimiento promedio se obtuvo en el tratamiento testigo, indicando que las leguminosas estarían aportando entre el 11 y 35% a la producción total de materia seca.

 

Cuadro 1. Rendimiento de materia seca anual del pasto king grass sólo y asociado con leguminosas herbáceas


TRATAMIENTO

AÑO

1990

1991

MEDIA

t/ha


King grass (KG) fertilizado

22 c* 21,5 c

21,8 c

KG+Psophocarpus tetragonolobus

25,4 b 24,9 b

25,2 b

KG+Macroptilium atropurpureum

27,2 b A@

20,9 c B

24,1 b

KG+Centrosema macrocarpum

26,6 b 27,6 a

27,1 ab

KG+Centrosema pubescens

32,6 a A

26,3 ab B

29,5 a

PROMEDIO

26,8 24,2

* Letras minúsculas distintas en una misma columna difieren entre sí (Tukey, P<0,05)
@
Letras mayúsculas distintas entre años, difieren entre sí (Tukey, P<0,05)

 

No se encontró diferencia significativa para el rendimiento promedio entre años (P>0,05). Sin embargo, se observa una tendencia negativa para el segundo año de evaluación, posiblemente por una menor presencia al final de la evaluación de las leguminosas en los tratamientos asociados con las especies Psophocarpus tetragonolobus y Macroptilium atropurpureum.

El rendimiento promedio por corte (P<0,05) fue de 7; 6,4; 6,3; 5,9 y 5,5 t MS/ha/corte para T5 (king grass + Centrosema pubescens), T4 (king grass + Centrosema macrocarpum), T2 (king grass + Psophocarpus tetragonolobus), T3 (king grass + Macroptilium atropurpureum) y T1 (king grass con fertlización nitrogenada), respectivamente. En la Figura 2, se muestra el rendimiento por corte del tratamiento testigo y el promedio de los tratamientos con leguminosas. En la misma se puede apreciar que en la mayoría de los cortes (1, 2, 3, 5, 10 y 12) fue superior la producción de materia seca (P<0,01) en los tratamientos con leguminosas. Durante el período de transición en el año 1991, hubo una pequeña tendencia, aunque no significativa (P>0,05), a un mayor rendimiento en el tratamiento testigo. Sin embargo, esta respuesta se observa más pronunciada en el último corte, pero a favor de los tratamientos asociados (P<0,01) debido probablemente a la fertilización aplicada para los períodos de transición.

El rendimiento superior obtenido por los tratamientos con leguminosas en relación al testigo pudiese ser explicado, además del aporte del rendimiento de materia seca de las leguminosas, por dos hipótesis. La primera es que posiblemente la cantidad de nitrógeno aplicado al pasto king grass no sea el más adecuado. La otra podría ser explicada a través de las ventajas del uso de las leguminosas en relación al mejoramiento de la estructura física del suelo, por lo que aquellos tratamientos que contienen leguminosas presentaron una mayor producción de biomasa.

Pérez et al. (1999), evaluando el efecto de la fertilización nitrogenada en cañas socas en Tucumán, Argentina, concluyen que las respuestas de la caña de azúcar a la aplicación de nitrógeno son muy variadas y que depende de las diferentes condiciones del ambiente y manejo, lo cual indica que el uso de una dosis única para todas las condiciones resulta inadecuado. Por otra parte, Xavier et al. (2000), evaluando 49 cultivares de pasto elefante en suelos de baja disponibilidad de nitrógeno, encontraron una gran variabilidad entre los cultivares (P<0,01), observando que el cultivar que presentó mayores rendimientos de materia seca tuvo una baja estabilidad en el tiempo (σ 2di>0).

Scandaliaris et al. (1999) encontraron mayores rendimientos en caña de azúcar cuando el contenido de materia orgánica del suelo (MO) es muy bajo (< 2%), mientras que con la MO baja (2 a 3%) los incremento promedios fueron menores y cuando fue alta (> 3%) las respuestas a la fertilización nitrogenada fueron aún menores al anterior. En nuestro ensayo el contenido de MO estuvo cercano al 3%, por lo que es probable que el rendimiento de materia seca en el tratamiento testigo (king grass + nitrógeno) estuvo en el rango de respuestas intermedias como lo señalan los autores antes mencionados. Cuando se usan leguminosas, la MO formada es de mayor calidad y su tasa de descomposición mejora, obteniéndose de esta forma una tasa de mineralización más efectiva, acompañado de una mejora en la relación C:N.

Dunin et al. (2001) evaluando los cambios en el balance hídrico del cultivo de alfalfa, encontraron una mayor retención de agua en la alfalfa, debido a una mayor extensión de las raíces de esta leguminosa (2 a 2,5 m) en comparación a la del trigo (1 m aproximadamente). Esta distribución radical en la alfalfa permitió retener 125 mm más de agua en el suelo producto de un mejor drenaje.

En un ensayo realizado en Kenya, los rendimientos de materia seca en pasto elefante disminuyeron en el tiempo (5,7 a 4,8 t MS/ha), mientras que cuando se asociaban con Desmodium intortum éstos no sólo fueron superiores, sino que se incrementaron (8,6 a 13,5 t MS/ha), corroborándose también con la leguminosa D. uncinatum (Bogdan, 1977).

Se encontró diferencia significativa para el efecto época (P<0,01), obteniéndose mayor rendimiento total en el período transición sequía – lluvias con 9,4 ± 3,2 t MS/ha (Cuadro 2). Esta respuesta, posiblemente se deba al efecto de la fertilización de mantenimiento aplicada al inicio del período lluvioso, el cual es considerado como transición. Sin embargo, es importante notar que después de este período el rendimiento fue similar entre resto de las épocas (P>0,05). Estos resultados, contradicen lo planteado por Novoa (1977), en el sentido de que el riego durante el período seco incrementa los rendimientos de materia seca debido a una mayor eficiencia en el uso del agua en el suelo. No obstante, es importante considerar la lámina de agua y la frecuencia de riego a aplicar durante la época seca, que a diferencia de este ensayo, el autor anterior si los consideró, pudiendo en este sentido estar la diferencia de criterios.

 

Cuadro 2. Efecto de época sobre el rendimiento, relación hoja: tallo y valor nutritivo de la biomasa del pasto king grass


ÉPOCA

MS
(t/ha)

PC
(%)

Ca
(%)

P
(%)

H:T


SECA

4,3 b*

8,7 bc

0,36 b

0,34 b

8,3 a

TRANS. S-LL

9,4 a

7,1 c

0,36 b

0,26 b

4,1 c

LLUVIA

6,1 b

9,7 b

0,44 a

0,48 a

7,1 ab

TRANS. LL-S

5,6 b

11,6 a

0,44 a

0,46 a

6,5 b

* Letras distintas en una misma columna difieren entre sí (Tukey, P<0,05)

 

En el Cuadro 3, se muestran las variables nutricionales evaluadas y la relación hoja: tallo promedio en los dos años de evaluación en los diversos tratamientos, observándose que el contenido de proteína (P<0,01) fue más elevado en los tratamientos asociados, a pesar de las dosis elevadas de nitrógeno aplicado al tratamiento testigo. A través de este ensayo, se demuestra nuevamente que el pasto king grass es de bajo valor proteico (Senra, 1990), y sólo con la aplicación de fertilización nitrogenada o asociado el king grass puede obtener valores aceptables de proteína.

El porcentaje de grasa, expresado en términos de extracto etéreo fue similar entre los tratamientos (P>0,05). Se encontraron diferencias altamente significativas (P<0,01) para el contenido de fósforo y calcio, superando a los requerimientos nutricionales de los rumiantes determinados por Mc Dowell et al. (1993). No obstante, solamente T5 (King grass + bejuquillo) presentó una buena relación Ca: P. En cuanto a la relación hoja: tallo (P<0,05), ésta fue mejor en aquellos tratamientos asociados con las del género Centrosema (Cuadro 3).

En el Cuadro 2, se observa el contenido de proteína del pasto king grass en los diferentes períodos del año (P<0,01), notándose el mayor porcentaje para la época de transición lluvia – sequía (11,6%), seguido por la época de lluvias, sequía y transición sequía – lluvias con valores de 9,7; 8,7 y 7,1%, respectivamente. Mientras que para los contenidos de calcio y fósforo, éstos fueron superiores en los períodos de lluvia y transición lluvia-sequía. En cuanto a la relación hoja:tallo de la gramínea, se encontró diferencia significativa (P<0,05) siendo mayor en la época seca y seguido por el de lluvias, aunque entre estos dos períodos no hubo diferencias entre medias (P>0,05).

Cuadro 3. Valor nutritivo y relación hoja tallo promedio del pasto king grass (KG) sólo y asociado con leguminosas herbáceas (valores obtenidos por la gramínea)


 

PC

EE

Ca

P

 
TRATAMIENTO

%

H:T

KG fertilizado

8,7 b*

2,6

0,39 ab 0,34 b

5,5 b

KG + frijol alado

9,1 b

2,6

0,36 bc 0,47 a

6,1 a

KG + siratro de agua

9,7 ab

2,6

0,46 a 0,3 bc

5,4 b

KG + C. macrocarpum

9,8 ab

2,4

0,46 a 0,41 b

6,6 a

KG + C. pubescens

10,5 a

2,5

0,36 bc 0,5 a

6,6 a


PC: proteína cruda; EE: extracto etéreo; Ca: calcio; P: fósforo; H:T: relación hoja:tallo
* Letras distintas en una misma columna presentaron diferencias significativas, según prueba de Tukey (P<0,05)

CONCLUSIONES

A pesar de no haberse estimado costos, es evidente el ahorro en fertilización nitrogenada con el uso de leguminosas herbáceas en pastos de corte.

El rendimiento anual de materia seca fue superior con el uso de leguminosas en asociación con el pasto king grass.

El valor nutritivo de la biomasa evaluada fue mayor con el uso de las leguminosas evaluadas en el siguiente orden: Centrosema pubescens > Centrosema macrocarpum > Macroptilium atropurpureum ~ Psophocarpus tetragonolobus > king grass fertilizado con nitrógeno. Esta tendencia se vió igualmente reflejado por la relación hoja:tallo, la cual fue muy similar a este orden.

En función de todas las variables estudiadas los mejores tratamientos correspondieron a los asociados con el Género Centrosema (T5 > T4).

EVALUATION OF KING GRASS (Pennisetum purpureum cv. King Grass) ASSOCIATED WITH FORAGES LEGUMES

SUMMARY

With the purpose of evaluating dry matter yield and nutritive value of a king grass (Pennisetum purpureum cv. king grass) pasture fertilized with nitrogen and associated with legumes, it was carried out an experiment at CENIAP Experimental Field, located in Maracay, Aragua state. Soils are sandy loam and neutral to alkaline pH, with medium P content. Treatments consisted of: king grass fertilized with 50 kg ha-1 harvest-1 (control), and king grass associated with Macroptilium atropurpureum, Centrosema pubescens, Centrosema macrocarpum, and Psophocarpus tetragonolobus, for a total of five treatments. Plots were fertilized at establishment and maintenance fertilization was done at the beginning and end of the rainy season. Experimental design consisted of a complete randomized design with three replications. Data were analyzed with ANOVA, using Tukey test when F was significant (P<0.05). Results showed significant differences (P<0.01) among treatments for total annual dry matter production, and by harvest, having the highest yields those treatments with legumes present (24 to 30 t DM ha-1 year-1). In addition, protein, phosphorus, and calcium content were higher in the biomass of treatments with legumes, confirming the beneficial effects of having legumes associated with grasses.

Key words: fertilization, king grass, tropical legumes, yield, nutritive value.

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