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Zootecnia Tropical, 18(1):91-106. 2000 NIVELES DE INCLUSIÓN DE HARINA DE GIRASOL EN LA ALIMENTACIÓN DE LA TILAPIA DEL NILO (Oreochromis niloticus), EN ETAPA JUVENIL.
1 Douturanda, Universidade Estadual de
Maringá, Dpto. De Biología, Av. Colombo |
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RESUMEN Con la finalidad de evaluar los efectos de
la inclusión de distintos niveles de harina de girasol (HG) para la tilapia del Nilo en
la etapa juvenil, se ha utilizado 100 tilapias con peso vivo inicial promedio de 47,30 ±
0,34 g, asignados aleatoriamente con cinco tratamientos (0; 7; 14; 21 e 28 % de HG),
cuatro repeticiones y cinco animales por unidad experimental. No se han notado efectos
(P>0,05) de los niveles de inclusión de HG sobre la sobrevivencia. El aumento en los
niveles de inclusión de HG en las dietas resultó en efecto cuadrático (P<0,05) sobre
la ganancia en peso, conversión alimenticia, tasa de eficiencia proteica y costo en
dieta/kg de ganancia en peso. Se concluyó que la harina de girasol puede ser incluida en
hasta el 14 % para la tilapia del Nilo, en la etapa juvenil. INTRODUCCIÓN El cultivo de tilapia en el mundo, y
especialmente en Latinoamérica, está tomando mayor auge (Berman, 1997). La piscicultura
en Brasil es una realidad industrial, donde la tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus
L.) es una de las especies más cultivadas. El girasol posee una gran capacidad de adaptación a distintas condiciones climáticas y de suelo. Su cultivo se destina a la producción de aceite para la alimentación humana, siendo la harina de girasol un subproducto de la extracción del aceite de la semilla, utilizado como fuente alternativa de proteína en la alimentación animal. El nivel de proteína en la harina se cambia de acuerdo con el proceso de extracción de la cáscara y del aceite y está contrariamente relacionado con la fibra cruda (Pezzato, 1995). El alto nivel de fibra y el bajo nivel de lisina son los factores más limitantes en la utilización de ese ingrediente para la elaboración de dietas para peces. En estudio con dietas semi-purificadas con niveles de 0; 23,4; 46,8 y 69,7 % de inclusión de harina de girasol y el 32 % de proteína cruda, Jackson et al. (1982), señaló un mejor crecimiento y conversión alimenticia con 25 % de este ingrediente para la tilapia mosambica (Oreochromis mossambicus), de 13 a 25 g de peso vivo. Evaluándose los efectos de la inclusión de 0; 11; 22 y el 36,5 % de harina de girasol para la trucha (Oncorhynchus mykiss), Tacon (1984), notó que la mayor ganancia en peso se obtuvo en el tratamiento con el 11 % de inclusión (32,9 g), valor superior al logrado con la dieta control, a base de harina de soya (30 g) y, para el tratamiento con el nivel más elevado de harina de girasol se observó una menor ganancia en peso (26,4 g). La mejor conversión alimenticia también se consiguió con el 11 % de inclusión de harina de girasol, que resultó en una dieta con el 3,8 % de la fibra cruda. Esos mismos autores aún observaron una reducción en la digestión de la materia seca y de la proteína, así como una reducción en la eficacia de utilización de ésta última en los niveles superiores al 22 % de inclusión. La reducción en el crecimiento con el aumento en la inclusión de fibra fue observado por Shiau y Kwok (1989), mientras Teshima et al. (1987), además de la reducción en el crecimiento, observó una disminución en la tasa de eficiencia proteica con el aumento en los niveles de inclusión de celulosa. Para la tilapia mosambica (Oreochromis mossambicus), Shiau et al. (1988) no recomiendan niveles superiores de 2 al 4 % de fibra cruda de conformidad con Young et al. (1989) que proponen un nivel máximo de inclusión del 3,6 % para la tilapia del Nilo y, de acuerdo con el NRC (1993), el nivel de fibra no debe ser superior al 6 %. El efecto de los elevados niveles de fibra sobre la reducción del valor de energía digestible fue señalado por Sintayehu et al. (1996), para la tilapia del Nilo. Villamide y San Juan (1998) alcanzaron una relación contraria entre los niveles de fibra y los valores de energía metabolizable y de digestibilidad de los aminoácidos en raciones para ponedoras comerciales. El alto nivel de fibra también puede aumentar la excreción de minerales (Ward y Reichert, 1986). En los últimos años, varios trabajos
fueron realizados para evaluar la utilización de fuentes opcionales de proteína de
origen vegetal para peces. La harina de soya es la fuente proteica vegetal más utilizada
en la elaboración de raciones para peces, por eso es importante evaluar fuentes distintas
de proteína para reducir el costo con la alimentación. MATERIALES Y MÉTODOS El trabajo fue realizado en el Laboratorio de Acuicultura, del Departamento de Biología de la Universidad Estadual de Maringá, Paraná, Brasil, en el periodo comprendido desde el 21/04 hasta 31/05/1998. Se emplearon 100 tilapias del Nilo con peso vivo inicial promedio de 47,30 ± 0,34 g, que fueron revertidas durante la etapa larval a través de la utilización de 60 mg de la hormona 17-a-metil-testosterona/kg de ración, distribuidas en 20 estanques de cemento amianto con volumen útil unitario de 800 l de agua, equipado con un sistema de aireación a través de bombas de aire comprimido y con una tasa de renovación del 15 %/día. Se hicieron cinco dietas, isoprotéicas con distintos niveles de inclusión de harina de girasol (Cuadro 1). Las dietas se suministraron en comedores tipo canalón, ad libitum. La cantidad diaria ofrecida en cada estanque fue dividida en tres veces al día, a las 9:00; 15:00 y 17:00 horas. Los ingredientes fueron molidos (diámetro inferior o igual a 1,0 mm), se añadió el 40 % de agua (55 oC) sobre el peso seco de las dietas. Enseguida fueron peletizadas en molino para carne y deshidratadas en estufa de ventilación forzada a 45 oC por 24 horas. Después, se trituró y se tamizó, hasta que el diámetro de la partícula siguió las recomendaciones de Jauncey y Ross (1982).
Para determinar el costo de la dieta para cada kilo de ganancia en peso se utilizó la ecuación mostrada por Bellaver et al. (1985). La tasa de eficiencia proteica de las dietas se consiguió a través de la ecuación señalada por Jauncey y Ross (1982). La calidad de la proteína de la harina de girasol fue evaluada por el promedio químico (PQ) de los aminoácidos esenciales, comparado con el perfil de proteína ideal logrado en relación a las exigencias determinadas por Santiago y Lovell (1988), estableciéndose el aminoácido lisina como referencia, obtenido a través de la ecuación:
en que:
RESULTADOS Y DISCUSIÓN Los valores promedios de la composición química de las dietas experimentales con distintos niveles de inclusión de harina de girasol, se encuentran en el Cuadro 2. En el Cuadro 3 se encuentran los valores promedios de desempeño y análisis económica de la tilapia del Nilo, en la etapa juvenil. No se notaron efectos (P>0,05) de los niveles de inclusión de harina de girasol para la sobrevivencia. El aumento en los niveles de inclusión de harina de girasol en las dietas resultó en efecto cuadrático (P<0,05) sobre la ganancia diaria en peso, cuyo valor máximo de esa variable fue estimado con un nivel del 14,17% de inclusión. Ese valor es inferior al determinado por Jackson et al. (1982) para la tilapia mosambica, del 25% de inclusión de ese ingrediente. Esa diferencia puede estar relacionada con el tipo de dieta utilizada por esos autores, que trabajaron con raciones semi-purificadas y con nivel más elevado de harina de pescado y de proteína cruda, que pueden haber contribuido para un mejor balance de aminoácidos y/o de fibra. El resultado para ganancia diaria en peso es superior al obtenido por Tacon et al. (1984), del 11%, con la trucha Arco Iris, de 13 a 25 g de peso vivo, que puede estar relacionado con los efectos de los componentes de la pared celular sobre la utilización de los demás ingredientes, confirmando los efectos negativos de la inclusión de elevados niveles de fibra sobre la ganancia en peso obtenidos por Teshima et al. (1987) y Shiau y Kwok (1989).
La disminución en la conversión alimenticia y en la tasa de eficiencia proteica, con la elevación de los niveles de inclusión de harina de girasol, puede estar relacionada con una reducción en la digestibilidad de la proteína, por el aumento en los niveles de fibra. Como se puede observar en el Cuadro 2, los niveles superiores al 21 % de inclusión de harina de girasol resultaron en niveles superior al 6 % de fibra, superiores a los sugeridos por Young et al. (1989) y por el NRC (1993). La mejora en el desempeño hasta un determinado nivel de inclusión de girasol probablemente está relacionado con el mejor balance de aminoácidos conseguida por la combinación de los ingredientes harina de soya y de girasol, permitiendo una mejor eficiencia en su utilización, siendo que en los niveles superiores de inclusión, prevaleció el efecto negativo de la fibra, con reducción del valor de energía digestible, efecto también obtenido por Sintayehu et al. (1996), para la tilapia del Nilo. Para ponedoras comerciales Villamide y San Juan (1998) también observaron una relación opuesta entre los niveles de fibra y los valores de energía metabolizable y de digestibilidad de los aminoácidos.Por el promedio químico, donde el perfil de proteína ideal de las harinas de girasol y soya fueron comparados con base en el perfil de proteína ideal determinado por Santiago y Lovell (1988), la metionina fue el aminoácido más limitante para ambos los ingredientes. En la harina de soya, además de la metionina, se observó deficiencia de treonina y fenilalanina (Cuadro 4). No se encontró deficiencia de cistina en las dos harinas, siendo la deficiencia de aminoácidos azufrados resultante sólo de la deficiencia de metionina, lo que es nutricionalmente ventajoso, pues la metionina no será utilizada para formación de cistina.
Se observó un efecto cuadrático (P<0,05) sobre el costo en dieta/kg de ganancia en peso, siendo que el menor valor fue estimado con el 21,75 % de inclusión. Con el aumento en los niveles de harina de girasol se obtuvo una reducción en el costo del kilo de dieta, en relación al de harina de soya. Mientras tanto, por el hecho del índice considerar el consumo, la ganancia en peso y el costo del kg de la dieta, el menor valor fue obtenido en los tratamientos donde el mayor ganancia de peso fue asociado a una mejor conversión alimenticia, hecho no observado en los niveles más elevados de inclusión. En el Cuadro 5 se encuentran los valores promedios de los parámetros físico-químicos del agua de los estanques. Los parámetros evaluados permanecieron dentro de la faja recomendada para el máximo desempeño de esa especie. En función de la elevada tasa de renovación y de la retirada semanal de las heces del fondo de los estanques, no fue visualizada la proliferación de fitopláncton, que podrían influir los resultados. El efecto de la fibra fue notable, siendo el factor que más limitó niveles superiores de inclusión, por lo que es necesario evaluar su influencia sobre la utilización de la energía, proteína y minerales, lo que podría ser posibilitado a través de los estudios de digestibilidad. No obstante, la harina de girasol demostró ser una buena fuente opción de proteína para tilapias del Nilo, destacándose por su balance en metionina.
En las condiciones en que se realizó el presente trabajo, se concluyó que la harina de girasol puede ser incluida en hasta el 14%, en dietas para la tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus L.), en la etapa juvenil. En base a la proteína ideal, la harina de girasol presenta balances de aminoácidos comparable a la harina de soya. La adecuada selección de ingredientes atiende las necesidades de lisina, el aminoácido encontrado en nivel relativamente inferior, cuando comparado al harina de soya. El nivel de fibra cruda, en dietas con altos niveles de inclusión de harina de girasol es el factor más limitante para utilización de ese alimento. Es un importante ingrediente para reducir el costo de producción con alimentación de la tilapia del Nilo.
SUMMARY Aiming to evaluate the effects of different including sunflower meal (SM) in diets on Nile tilapia in juvenile phase, this experiment utilized 100 animals with 47.30 ± 0.34 g initial average weight, distribuited in a completely randomized design with five treatments (0; 7; 14; 21 and 28% SM), four repetition and five animals per experiment design. No effect (P>0.05) of the SM inclusion levels on survival was observed. Increasing of the inclusion of SM resulted in a quadratic effect (P<0.05) on weight gain, food conversion, protein efficiency rate and cust of diet/ kg gain. It may be concludet that sunflower meal can be included up to 14% in diets for juvenile Nile tilapia. Key words: feeding, performance, sunflower meal, juvenile, Oreochromis niloticus, Nile tilapia REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA Bellaver, C., E.T. Fialho y J.F.S. Protas. 1985. Radícula de malte na alimentação de suínos em crescimento e terminação. Pesq. Agrop. Bras., 20:969-974. Berman, Y. 1997. Producción intensiva de tilapia en agua fluyente. IV Simposio Centroamericano de Acuacultura. WAS/ANDAH, Tegucigalpa. pp. 59-63. Euclydes, F.R. 1983. Manual de utilização do programa SAEG (Sistema para Análise Estatísticas e Genéticas). UFV. Viçosa. 59 p. Jackson, A.J., B.S. Capper y A.J. Matty. 1982. Evaluation of some plant protein in complete diets for the tilapia Sarotherodon mossambicus. Aquaculture, 27: 97-109. Jauncey, K. y B. Ross. 1982. A guide to tilapia feed and feeding. University of Stirling. Scotland. 111 p. Kubarihk, J. 1997. Tilapia on highly flexible diets. Feed International, 6: 16-18. Nutrient Requirements of warmwater fishes and shellfishes (NRC). 1993. National Academy Press. Washington. 102 p. Pezzato, L.E. 1995. Alimentos convencionais e não-convencionais disponíveis para indústria da nutrição de peixes no Brasil. I Simpósio Internacional sobre Nutrição de Peixes e Crustáceos. CBNA, Campos de Jordão. pp. 34-52. Santiago, C.B. y Lovell, R.T. 1988. Amino acid requirements for growth Nile tilapia. Journal of Nutrition, 118:1540-1546. Shiau, S.Y. y C.C. Kwok. 1989. Effects of cellulose, agar, carrageenan, guar gum and cabroxyme-thylcellulose on tilapia growth. World Aquaculture, 20(2):60. Shiau, S.Y., H.L. Yu, S. Hwa, S.Y. Chen y S.I. Hsu. 1988. The influence of carboxymethylcelullose on growth, digestion, gastric emptying time and body composition on tilapia. Aquaculture, 70:345-354. Silva, S.S. 1990. Análise de alimentos (métodos químicos e biológicos). 2. ed., Viçosa: UFV, 166 p. Sintayehu, A., E. Mathies y K.H. Meyer-burfdorff. 1996. Apparent digestibilies and growth experiments with tilapia (Oreochromis niloticus) feed soybean meal, cottonseed meal and sunflower seed meal. J. Appl. Ichthyol. Z. Angew. Ichtthyol., 12:125-130. Tacon, A.G.J., J.L. Webster y C.A. Martínez. 1984. Use of solvent extracted sunflower seed meal in complete diets for fingerling rainbow trout (Salmo gairdneri Richardson). Aquaculture, 43: 381-389. Teshima, S., A. Kanazawa y S. Koshio. 1987. Effect of feeding rate, fish size and dietary protein na cellulose levels on the growth of Tilapia nilotica. Memorial of the Faculty of Fisheries Kagoshima university 36:7-15. Villamide, M.J. y L.D. San Juan. 1998. Effect of chemical composition of sunflower seed meal on its true metabolizable energy and amino acid digestibility. Poultry Science, 77: 1884-1892. Ward, A.T. y R.D. Reichert. 1986. Comparison of the effect of cell wall and hull fiber from canola and soybean on the bioavailability for rats of minerals, protein and lipids. J. Nutr., 116:233-241. Young, W.Y., T. Takeuchi y T. Watanabe. 1989. Relationship between digestible energy contents and optimum energy to protein ratio in Oreochromis niloticus diets. Bulletin of the Japanese Society of Scientific Fisheries, 55:869-873. |
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