Zootecnia Tropical >  Colección > Sumario > Volumen 5 > Artículo

Vol. 5(1 y 2):77-93 Zootecnia Trop., 1987

CRECIMIENTO DE HEMBRAS PARDO SUIZAS BAJO MANEJO INTENSIVO

G.M. Padrón y R. Vaccaro 

Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Central de Venezuela, Maracay. 
Recibido: 02-06-87


INTRODUCCIÓN

El peso vivo a distintas edades traduce la respuesta del organismo al medio o su adaptabilidad y guarda relación directa con su potencial productivo y reproductivo por lo cual reviste especial interés en las especies domésticas. 

La cuantificación del crecimiento en peso hasta una edad determinada, bajo condiciones óptimas de manejo, alimentación, control sanitario y en el clima bajo el cual se ha desarrollado una raza bovina constituye el patrón de crecimiento normal de la raza. Estos patrones permiten determinar si un animal es excepcional o si es necesario adoptar medidas correctivas en la explotación (13). Patrones de crecimiento de la raza Holstein Friesian en U.S.A. fueron establecidos por Matthews y Fohrman (20), Morrison (23), Heinrichs y Hargrove (16) y para la Pardo Suiza, por McDowell et al. (22) y Spahr et al. (33). 

A pesar de que el ganado Pardo Suizo se encuentra ampliamente difundido en el trópico, la información disponible sobre su crecimiento en este ambiente es limitada. El peso al nacimiento ha sido el parámetro más estudiado (5,10,19,25,31) habiéndose encontrado en hembras, bajo sistema semi-intensivo, valores desde 0,86 hasta 0,91 del valor medio de 40,1 Kg. reportado bajo clima templado por Legault y Touchberry (18), McDowell et al. (21), y Videv (37). 

El promedio de los valores reportados por estos autores fue de 168,0, 299,0, 405,0 524,5 y 589,0 kg a 6, 12, 18, 24 y 36 meses de edad, respectivamente. Pesos de 0,82, 0,67, 0,66 y 0,61 de los reportados en clima templado a las mismas edades fueron obtenidos al promediar los valores obtenidos por Carneiro y Lush (10), Martínez et al. (19) y Padilla y Román (26). Valores correspondientes a edades de 3 y más años publicados por Bodisco et al. (4), Martínez et al. (19) y Román et al. (32) arrojan estimados de 0,61 a 0,76 de los pesos a edades similares en clima templado. 

El nivel productivo del animal Bos taurus en el trópico debe ser afectado por este menor desarrollo corporal. Prácticas de manejo intensivo, completo confinamiento y utilización liberal de alimentos concentrados son empleadas rutinariamente en centros experimentales y explotaciones comerciales basadas en animales B. taurus en el trópico con el fin de cubrir las necesidades de mantenimiento, producción, reproducción y crecimiento y obtener un óptimo comportamiento general. En el presente estudio se evaluaron los efectos de un sistema de explotación de este tipo sobre el crecimiento en peso hasta los tres años, de hembras Pardo Suizas en el trópico venezolano. 

Se usaron los pesos individuales de 222 hembras del rebaño Pardo Suizo del Instituto de Producción Animal de la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela, nacidas entre 1965 y 1985, en Maracay, situado a 10°15'N ya 452 msnm.  La temperatura media anual es de 25°C con medias máximas mensuales de 30 a 36°C. La humedad relativa varía entre 65 y 80%. La estación lluviosa abarca el período de mayo a octubre con una precipitación media de 800 mm mientras que la estación seca va de noviembre a abril con una precipitación media de alrededor 150 mm. 

MATERIALES Y MÉTODOS

Los animales descendían de hembras puras importadas de los Estados Unidos de Norteamérica, servidas con semen importado de la misma procedencia, con diferencia predicha entre +227 y +454 Kg. de leche. Toros de superior genealogía para producción de leche nacidos en el rebaño, fueron utilizados en monta natural para hembras que no preñaban después de dos inseminaciones artificiales. 

Las vacas parieron en corrales con piso de cemento, permaneciendo el becerro con la madre durante 3 a 4 días. Desde 1965 hasta 1977 los becerros recibieron de 4 a 6 litros de leche/día durante 5 a 8 semanas. De 1977 a 1981, la cantidad de leche suministrada fue de 4 litros/día durante 9 semanas. En todos los casos la leche se suministró en dos raciones diarias en baldes con chupones. Durante todo el período estudiado, los becerros recibieron ad libitum, a partir de la segunda semana, un concentrado con 200 gr. de proteína cruda (PC) por kilo de materia seca (MS) y pasto picado, generalmente elefante (Pennisetum purpureum) y, esporádicamente, cuando se producía en el Instituto de Producción Animal, heno de pasto bermuda (Cynodon dactylon) de mediana calidad. Ocasionalmente, las vacas de ordeño recibieron alfalfa fresca y heno de pasto bermuda pero la ración básica de las vacas y novillas estuvo compuesta principalmente de pasto elefante fresco, picado, el cual tenía generalmente más de 60 días de crecimiento al corte con PC y digestibilidad in vitro de la materia orgánica, promedios de 76 y 481 g/Kg. de MS, respectivamente. El consumo de forraje de las vacas en ordeño en el rebaño varió de 6 a 10 g de MS por kilo de peso vivo (12, 35). Desde el destete hasta 150 Kg. de peso, las novillas fueron manejadas en grupos de 10 a 15 por corral y recibieron 2 Kg./día de un concentrado con 200 gr. de PC por Kg. de MS. Un concentrado de 180 gr. de PC/Kg. de MS fue suministrado a las novillas desde 150 hasta 325 Kg. de peso vivo, a razón de 3 Kg./día, de 3 a 4 Kg./día a las novillas preñadas y vacas secas y de 4 a 5 Kg./día a las vacas en ordeño hasta 1977 y de 8 a 12 Kg./día, de acuerdo a la producción de leche, desde 1977 hasta 1985. Las novillas fueron servidas luego de alcanzar 325 Kg. de peso y las vacas a los 60 días postparto. 

Los becerros fueron alojados en corrales individuales con piso movible de listones de madera, paredes de concreto de 1,20 m de alto y techo de calamina. Los corrales de los animales destetados, parcialmente techados con calamina, tenían parte del piso de cemento y el resto de tierra, separaciones de tubo metálico, tanques bebederos y comederos de concreto. las vacas en ordeño, alojadas en grupos de 15 a 20, tenían acceso a compartimientos individuales con piso de tierra y divisiones de tubo metálico, bajo sombra.

Los ordeños se efectuaron diariamente a las 05:30 y 16:00 horas, mecánicamente. El programa sanitario incluía vacunaciones contra neumoenteritis del becerro, brucelosis, aftosa y rabia paralítica, de acuerdo con las recomendaciones del Ministerio de Agricultura y Cría para el área e incluía baños periódicos contra ectoparásitos. Las pérdidas por muerte y descarte involuntario entre el nacimiento y el primer parto, durante el período estudiado, fueron del 29,1% de las hembras nacidas vivas con el 1,9% de natimortos (S. Pacifici, comunicación personal, 1986). 

Los pesos al nacimiento fueron ajustados a un modelo aditivo lineal incluyendo año y estación de nacimiento como variables discretas y la edad de la madre en días, como variable continua. Para los pesos posteriores se incluyó el peso al nacimiento como variable continua conservando año y mes de nacimiento como variables discretas. En el Cuadro 1 se presenta el número de observaciones por época dentro de años. 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN 

Las medias ajustadas y errores típicos de los pesos corporales a intervalos de 2 meses, desde el nacimiento hasta los 36 meses de edad, el número de observaciones en cada edad así como las regresiones del peso sobre el peso al nacimiento se presentan en el Cuadro 2. Las altas pérdidas por muerte y descarte así como la utilización de grupos de animales en ensayos experimentales explican la importante reducción en el número de observaciones con la edad. 

Peso al nacimiento: La media del peso al nacimiento, ajustada por edad de la madre, año y estación de nacimiento, fue de 33,9 + 0,41 Kg. Este valor es similar al obtenido en el trópico por Bodisco y Cevallos (5), Ornelas y Román (25) y Padilla y Román (26) e inferior a los reportados por Carneiro y Lush (10), Martínez et al. (19) y Román (31). Bajo condiciones subtropicales, Rao et al. (30) y Peters et al. (28) reportaron pesos al nacimiento en hembras de alrededor de 30,0 Kg. El peso encontrado en el presente estudio es el 0,81 de la media de los valores reportados por McDowell et al. (22) y Legault y Touchberry (18) para hembras Pardo Suizas en Norteamérica. La relativa alta temperatura ambiental media podría ser en parte causante del menor desarrollo prenatal (8). Biggers et al. (3) encontraron un menor desarrollo embrionario durante el período de pre-implantación en hembras bajo estrés calórico. Por otro lado, este menor peso al nacimiento podría estar relacionado con el menor desarrollo corporal de las vacas B. taurus en el trópico reportado por Carneiro y Lush (10), Padilla y Román (26), Bodisco et al. (4) y Román et al. (32). Asimismo, un deficiente nivel alimenticio de las vacas podría haber contribuido al menor crecimiento intrauterino del becerro tal como lo señala Valle (36) en su estudio del crecimiento del ganado Holstein en el trópico húmedo. 

Cuadro 1. Número de observaciones por año y época de nacimiento.

 

Cuadro 2. Medias de peso ajustados (Kg.) del nacimiento hasta 36 meses de edad y regresiones (b) sobre el peso al nacimiento de hembras Pardo Suizas.

Al igual que lo reportado por Carneiro y Lush (10) y Anderson y Plum (1) el año de nacimiento afectó al peso al nacer (P<0,01) en el presente estudio. Los animales nacidos entre 1976 y 1985 tendieron a presentar pesos sobre el promedio, correspondiendo la diferencia máxima (8,7 Kg.) a los pesos del año 1984 vs. 1974. 

El mes de nacimiento no afectó significativamente a los pesos al nacer, lo cual puede deberse al régimen alimenticio y al manejo en estabulación que minimizaron el efecto de los cambios estacionales. En contraposición, Ornelas y Román (25) reportaron una tendencia estacional (P<0,01) sobre el peso al nacimiento, siendo los animales nacidos en época lluviosa más pesados que los nacidos en época seca. 

La edad de la vaca al parto tampoco afectó al peso al nacer de los becerros en el presente estudio coincidiendo con los resultados de Bodisco y Cevallos (5). Esto podría deberse a la baja tasa de crecimiento posterior al primer parto de la vaca lechera especializada en el tr6pico (21,34) cuyo peso adulto es solamente el 0,75 a 0,80 del que alcanza en clima templado. Igualmente, el estrés de la lactancia, la pobre calidad del forraje y el reducido consumo de MS (12,35) podrían haber limitado el desarrollo fetal en la segunda y posteriores gestaciones.

Crecimiento hasta los 12 meses de edad: Las ganancias medias diarias de peso de 0 a 6 y de 6 a 12 meses de 0,681 y 0,558 Kg. fueron 1,30 y 1,65 de las reportadas por Carneiro y Lush (10), Martínez et al. (19) y Padilla y Román (26) en el trópico pero solamente el 0,96 y 0,77 de las encontradas por McDowell et al. (22) y Spahr et al. (33) en clima templado. Las medidas de los pesos vivos a 6 y 12 meses del presente estudio constituyen el 0,93 y 0,86 de la media de los valores reportados por McDowell et al. (22) y Spahr et al. (33) a estas edades. 

Los animales nacidos en época lluviosa (agosto a octubre) tendieron a presentar mayores pesos hasta el año de edad aunque esta superioridad fue significativa (P<0,05) solamente al sexto, sétimo, octavo y noveno meses. La mayor parte de la vida de estos animales transcurrió en época seca cuyo efecto parecería favorable a estas edades. Los menores pesos vivos en este periodo correspondieron a los animales nacidos a finales de la época seca y principios de la lluviosa (abril a junio) y las mayores diferencias observadas (57 y 72 Kg.) correspondieron a los nacidos en octubre vs. los nacidos en mayo, para el sétimo y noveno meses de-edad, respectivamente. 

El año de nacimiento también afectó al peso vivo en este lapso (P<0,01) en corcondancia con lo encontrado por Carneiro y Lush (10) y McDowell (21). Los animales nacidos entre 1983 y 1985 tendieron a mostrar mayores pesos que los nacidos entre 1966 y 1973. Diferencias interanuales máximas observadas a los 6 y 12 meses fueron de 27 y 63 Kg., respectivamente. 

Crecimiento entre los 12 y 24 meses de edad: Las ganancias medias diarias durante este periodo de 0,556 Kg. fueron 1,67 de las reportadas para la raza Pardo Suiza en el trópico ya pastoreo (10,19,26) pero solamente el 0,90 de lo reportado en clima templado por McDowell (21) y Spahr et al. (33). Las medias de los pesos vivos a 18 y 24 meses constituyen el 0,87 y 0,88 de la media de los valores publicados por McDowell (21) y Spahr et al. (33) a las mismas edades. En este lapso las novillas alcanzaron el peso de servicio a los 16 meses, edad similar a la reportada por McDowell (21) para iniciar los servicios en clima templado, aunque el peso promedio a esa edad fue de 368 Kg.

El mes de nacimiento no tuvo efecto significativo sobre los pesos durante este lapso de edades. El año de nacimiento afectó (P<0,01) al peso vivo hasta los 18 meses. Los animales nacidos en 1983 y 1984 tendieron a presentar los mayores pesos en las distintas edades, ocurriendo lo contrario con los nacidos entre 1980 y 1982. Las diferencias máximas observadas a 18 y 24 meses fueron de 100,7 y 68,2 Kg., respectivamente. Diferencias climáticas y de manejo de los pastos y animales entre años pueden explicar estas variaciones. 

Crecimiento entre 24 y 36 meses de edad: Durante este período la ganancia media diaria de peso de 0,110 Kg. fue inferior a la del período anterior y constituyó el 0,63 del valor reportado por Martinez et al. (19) bajo pastoreo en el trópico boliviano y de la medía calculada en base a los datos de McDowell (21) y Spahr et al. (33). La ventaja observada en las hembras bolivianas libre las del presente estudio durante este período, puede deberse al crecimiento compensatorio, pero que no logra descontar su menor crecimiento previo. Los pesos medios a 36 meses en Bolivia y en Venezuela fueron de 361,9 y 500,1 Kg., respectivamente. 

Las bajas ganancias medias diarias durante este período se debieron en parte a la ocurrencia de las primeras pariciones y al comienzo de la lactancia. En el Cuadro 2 puede observarse, entre 28 y 32 meses de edad, una disminución en el peso corporal que alcanzó en total 62 Kg., valor que podría atribuirse al peso del feto, líquido y envolturas fetales. El estrés impuesto por la lactancia, conjuntamente con una deficiente alimentación y factores ambientales secundarios, pudieron contribuir al bajo crecimiento encontrado en este período. Bajos consumos de MS a través del forraje por hembras paridas en este rebaño fueron reportados por Combellas y Martínez (8) y Vaccaro y Crespo (27). Por otro lado, Combellas (11) encontró en hembras en ordeño de este rebaño consumos totales de MS, incluyendo concentrado y pasto, de 2 a 15% por debajo de los recomendados por el Agricultural Research Council (2). El peso a 28 meses, previo a las primeras pariciones, es recuperado a los 36 meses, momento en el cual la mayoría de las hembras deben encontrarse nuevamente preñadas, finalizando la primera lactancia y en el período de recuperac16n para la segunda lactancia. Este peso representa el 0,85 del reportado por Spahr et al. (33) en Norteamérica. Bodisco et al. (4), en otro rebaño Pardo Suizo en Maracay, encontraron una edad promedio al primer parto de 33,9 meses. El promedio de edad al primer parto obtenido por Román et al. (32) y Padilla y Román (26) en el trópico mejicano está dentro del período de parición señalado en el presente estudio. 

El mes de nacimiento no tuvo efecto significativo sobre los pesos durante este lapso de edades. Los animales nacidos en 1982 y 1983 tendieron a presentar los mayores pesos y los nacidos entre 1978 y 1980, los menores, pero la diferencia solamente fue significativa (P<0,05) a los 25 y 27 meses de edad. La diferencia entre los animales más pesados, nacidos en 1983 y los más livianos, nacidos en 1979, fue de 104 y 210 Kg. para las edades de 25 y 27 meses, respectivamente. Los pesos en este lapso de los animales nacidos en 1980 y 1983 pueden reflejar efecto residual del período anterior mientras que en los nacidos en 1982 podría ser resultante de crecimiento compensatorio. Variaciones climáticas y de manejo de los animales y pastos pueden haber contribuido a las variaciones interanuales. 

Efecto del peso al nacimiento sobre los pesos mensuales: La variación en el peso al nacimiento afectó significativamente (P<0,05) a los pesos vivos mensuales hasta los 24 meses, con excepción del peso a los 12 y 20 meses. El incremento en 1 Kg. en el peso al nacer resultó en 5,80 Kg. más de peso a 24 meses. A edades posteriores, el peso al nacer no mostró efecto sobre los pesos observados. En ganado lechero y en clima templado McDowell (21) y Legault y Touchberry (18) reportaron una asociación positiva entre el peso al nacimiento y los pesos hasta los 9 y 12 meses de edad, respectivamente. En el trópico, Vaccaro y Rivero (34) con hembras Holstein Friesian verificaron un efecto positivo y significativo del peso al nacer sobre los pesos vivos mensuales hasta los 72 meses de edad mientras que Camoens (9) encontró que los becerros con bajo peso al nacer ganaban peso más rápidamente hasta los cuatro meses de edad.

DISCUSIÓN GENERAL Y CONCLUSIONES 

La información sobre el menor peso corporal de los animales Bos taurus en el trópico y específicamente del Pardo Suizo; se ve corroborada por el presente estudio. El peso vivo a una edad definida es una característica racial determinada por factores gen éticos y ambientales, con predominancia de éstos últimos. El ambiente tropical ejerce un efecto negativo sobre el desarrollo y productividad de los individuos de razas de climas templados que tiende a acentuarse con la edad y alcanza su mayor efecto con el primer parto e inicio de la lactancia (21,34). En hembras Holstein Friesian, Vaccaro y Rivero (34) reportaron pesos comparables con los patrones de Beltsville hasta los 12 meses de edad pero luego éstos solamente alcanzaron el 0,93, 0,84 y 0,77 a los 18, 24 y 36 meses, respectivamente. Resultados similares fueron encontrados en Brasil (15, 24,29), México (26) y Venezuela (4). De Puerto Rico, Mc Dowell (21) reportó que las hembras Holstein Friesian adultas pesaban 0,75 del estándar de Matthews y Fohrman (20) mientras que con hembras jóvenes, Valle (36) en el trópico húmedo venezolano encontró pesos del 0,78, 0,74, 0,64 y 0,66 de los reportados por Morrison (23) en clima templado, al nacimiento, 6, 12 y 18 meses, respectivamente. 

Los efectos de la alta temperatura y humedad ambiental del trópico, limitando el consumo de materia seca y reduciendo el grado de aprovechamiento de los nutrientes, fueron documentados por Bodisco et al. (7), Kellaway y Colditz (17), McDowell (21), Pattle yMTdgal (27). Por otro lado, el ambiente tropical reduce el valor nutritivo y digestibilidad de los pastos (14) e incrementa las necesidades nutricionales de los animales debido a los problemas de termorregulación (6,21) que unidos a los problemas anteriormente señalados, determinan limitaciones al potencial gen ético de los animales. El mayor control de los efectos ambientales a través del manejo intensivo en confinamiento se tradujo en un 12 a 35% de mayor peso en los animales al primer parto, en el presente estudio, comparado con los reportados en la literatura bajo manejo semi-intensivo, a pastoreo. Aunque las operaciones de manejo, alimentación y control del ambiente podrían ser mejoradas aún por sobre las del rebaño estudiado, los costos y las dificultades de su implementación establecen limitaciones de orden práctico. 

La repercusión del menor desarrollo corporal sobre el comportamiento productivo y reproductivo está por cuantificarse aunque puede inferirse que sea negativo. Crías de menores pesos al nacimiento, menor viabilidad y tasa de crecimiento así como menores producciones de leche por lactancia son de esperar entre sus efectos. 

La variación en los pesos vivos estudiados fue alta, especialmente a partir de los 18 meses, indicando que en todas las edades hubieron animales que alcanzaron pesos comparables con las medias obtenidas en clima templado. Por lo tanto, existe la posibilidad de incrementar el peso vivo de los animales de esta raza en el trópico mediante trabajos de selección. Por otro lado, el proceso de selección natural, actuando a largo plazo, tenderá a la formación en el trópico de un animal Pardo Suizo de menor peso que el existente en su ambiente de origen. 

RESUMEN 

Con el fin de cuantificar el crecimiento de hembras Pardo Suizas bajo manejo intensivo, se analizaron por cuadrados mínimos los pesos mensuales, desde el nacimiento hasta 36 meses, de 222 animales del Instituto de Producción Animal, Facultad de Agronomía, Universidad Central de Venezuela, nacidos entre 1965 y 1985 en Maracay. Los animales descendían de hembras importadas de los Estados Unidos de Norteamérica. El peso al nacimiento fue ajustado por la edad de la madre, año y mes de nacimiento. Los pesos ajustados al nacimiento, 6, 12, 18, 24, y 36 meses de 33,9, 156,5, 257,0, 354,1, 459,8 y 500,1 Kg., aunque fueron superiores a los valores reportados para la raza en condiciones de pastoreo en el trópico, solamente representaron el 0,81, 0,93, 0,86, 0,87, 0,88 y 0,85, respectivamente, de los pesos considerados normales en clima templado. La edad de la madre y el mes de nacimiento no afectaron al peso a1 nacer de 1os becerros pero 1a diferencia entre años fue significativa (P<0,01). Los pesos mensuales fueron afectados por el año y mes de nacimiento (P<0,05). Los animales nacidos en los meses lluviosos tendieron a ser más pesados hasta los 9 meses. Igualmente, los nacidos entre 1983 y 1985 tendieron a presentar mayores pesos hasta los 18 meses. El peso al nacimiento afectó significativamente (P < 0,05) a los pesos mensuales en la mayoría de las edades hasta 24 meses. La pobre calidad del forraje ofrecido, el bajo consumo de materia seca y los efectos de la alta temperatura y humedad ambiental sobre el animal parecen ser determinantes de la deficiente tasa de crecimiento corporal hasta los tres años de edad. La alta variabilidad en los pesos, especialmente a partir de los 18 meses, abre la posibilidad de elevar los pesos mediante selección. 

SUMMARY 

To the aim of describing the growth of Brown Swiss females under intensive management a least squares analysis was carried out on monthly weights, from birth up to 36 months, of 222 females born between 1965 and 1985 at the Instituto de Producción Animal, Facultad de Agronomía, Universidad Central de Venezuela in Maracay. The animals were of U.S.A. descent. Birth weight was adjusted by dam's age, year and month of birth and the subsequent weights, by birth weight, year and month of birth. The adjusted weights at birth, 6, 12, 18, 24 and 36 months were 33,9, 156,5, 257,0, 354,1, 459,8 and 500,1 Kg. Even though these are higher than the values reported for the breed under grazing conditions in the tropics, they represent only 0,81, 0,93, 0,86, 0,87, 0,88 and 0,85, respectively, of the weights at corresponding ages considered normal in temperate climates. Dam's age and month of birth did not affect the calf's birth weight but yearly differences were significant (P<0,01). Monthly weights were affected by year and month of birth (P<0,05). Animals born during the rainy months tended to be heavier up to 9 months. Likewise, those born between 1983 and 1985 tended to present higher weights until 18 months. Birth weight significantly affected (P <0,05) monthly weights at most ages up to 24 months. The poor quality of forage offered, low intake of dry matter and the effects of high environmental temperature and humidity on the animal appear to have been responsible for the poor growth rates up to 3 years of age. The high variability in body weight. especially a~ter 18 months. suggests the possibility of increasing it through selection. 

BIBLIOGRAFÍA 

1. ANDERSON, H. y M. PLUM. Gestation length and birth weight in cattle and buffaloes: A review. Diary Sci. 48:1224-1235. 1965. 

2. AGRICULTURAL RESEARCH COUNCIL. The nutrient requirements of ruminant livestock. A.R.C., Commonwealth Agricultural Bureaux. Slough. 1980. 

3. BIGGERS, B.G., R.D. GEISERT, R.P. WETTEMAN and D.S. BUCHANAN. Effect of heat stress on early embrionic development in the beef cow. J. Ani. Sci. 64:15121518. 1987. 

4. BODISCO, V., A. CARNEVALLI, E. CEVALLOS y J.R. GOMES. Cuatro lactancias consecutivas en vacas criollas y Pardo Suizas en Maracay, Venezuela. Asoc. Lat. Prod. Anim. 3:61-75 (Memorias). 1968. 

5. BODISCO, V. y E. CEVALLOS. Peso al nacer de becerros Pardo Suizo. Agro. Trop. 21:159-167. 1971. 

6. BODISCO, V. y A. RODRÍGUEZ. Ganado de doble propósito y su mejoramiento gen ético en el trópico. Industria Gráfica Integral, Maracay, Venezuela. 351 p. 1985. 

7. BODISCO, V., A. VALLE, S. MENDOZA y E. GARCÍA. Consumo voluntario de materia seca, peso y producción de vacas lecheras. Agron. Trop. 25:533-547. 1975. 

8. BONSMA, J.C. Breeding cattle for increased adaptability to tropical and sub tropical environments. J. Agric. Sci. 39:204-221. 1949. 

9. CAMOENS, J.K. Holsteins and Holstein crosses. III. The management of calves from birth to weaning. Malay. Agric. J. 52:198-211. 1979.

10. CARNEIRO, G.G. y J.L. LUSH. Texas de reproducao e crescimento do gado Suico Pardo puro-sangue no Brasil. Arquivos da Escola de Veterinaria V 11:17-35. 1954. 

11. COMBELLAS, J. Alimentación de vacas lecheras en el trópico. Lunaprint de Venezuela, Maracay. 160p. 1986. 

12. COMBELLAS, J. y N. MARTÍNEZ. Efecto de la suplementación con concentrado al inicio de la lactancia sobre el consumo y la producción de leche en pastoreo durante la estación lluviosa. Agron. Trop. 29:463-475. 1979. 

13. FINNEY, D.J. Growth curves. Their nature, uses and estimation. In: Patterns of growth and development in cattle. V. 2, Ed. De Boer y Martin, pp. 658690. 1978. 

14. GONZÁLEZ, E., R. PARRA y J. COMBELLAS. Composición y valor nutritivo de los forrajes producidos en el trópico. 3. Consumo y digestibilidad de la materia seca. Agron. Trop. 22:613-621. 1972. 

15. GUARAGNA, G.P., G.G. CARNEIRO, J.R. TORRES, M.A. SILVA, F. NAUFEL y F.R. GOMES. Duracao de gestacao, pesos y ganhos en peso de bezerros na raca holandesa. VI. Peso aos 205 días. V Reunión Lat. Prod. Anim. G-20 (Resúmenes). 1975. 

16. HEINRICHS, A.J. y G.L. HARGROVE. How do your heifers compare? Hoard's Dairyman, August 10, pag. 599. 1987. 

17. KELLAWAY, R.C. y P.J. COLDITZ. The effect of heat stress on growth and nitrogen metabolism in Friesian and F1 Brahman x Friesian heifers. Austr. J. Agric. Res. 26:615-622. 1975. 

18. LEGAULT, C.R. y R.W. TOUCHBERRY. Heritability of birth weight and its relationship with production in dairy cattle. J. Anim. Sci. 45:1226-1233. 1962. 

19. MARTÍNEZ, L., J.V. WILKINS, F. ROJAS y L. GUZMAN. Crecimiento y producción de vacas Pardo Suizas y mestizas (criollo/Pardo Suizo) en condiciones de pastoreo. VIII Reunión Nacional de la Asociación Boliviana de Producción Animal, Sucre,1985. pp. 69-73. 1987.

20. MATTHEWS, C.A. y M.H. FOHRMAN. Beltsville growth standard for Holstein cattle. Tech. Bull. U.S. Oep. Agric. N° 1099. 1954. 

21. McDOWELL, R. Bases biológicas de la producción animal en zonas tropicales. Acribia, España. pp. 518-520. 1972. 

22. McDOWELL, R.E., G.V. RICHARDSON, R.P. LEHMAN y B.T. McDANIEL. Interbreed matings in dairy cattle. IV. Growth rate of two-breed crosses. J. Oairy Sci. 52:1624-1632. 1969. 

23. MORRISON, F.B. Feeds and feeding. Ed. 22. Morrison Publ. Co., Ithaca, U.S.A. 680 pp. 1956. 

24. NAUFEL, F., J.R. TORRES, G.P. GUARAGNA, M.A. SILVA, G.G. CARNEIRO, F.L. PIRES, A.J. ALMEIDA y F.R. GOMES. Ouracao da gestacao, pesos e ganhos en peso de bezerros na raca holandesa. IV. Peso aos 90 días de idade. V Reunión Asoc. Lat. Prod. Anim. G-15 (Resúmenes). 1975.

25. ORNELAS, G.T. y P.H. ROMAN. Algunos efectos ambientales sobre el peso al nacer de becerros Holstein y Pardo Suizo en clima tropical. Asoc. Lat. Prod. Anim. 16: 118 ( Memorias) .1981 .

26. PADILLA, F. y P.H. ROMAN. Crecimiento de vaquillas Holstein y Pardo Suizo bajo dos niveles de alimentación en clima tropical. Asoc. Lat. Prod. Anim. 16:31 (Memorias). 1981.

27. PATLE, B.R. y V.D. MIOGAL. Protein requirements of crossbred lactating cows. J. Oairy Sci. 29:247252. 1976.

28. PETERS, S.J., S. SHANMUGASUNOARAM y M. THIAGARAJAN. Study of the productive performance of Brown Swiss and its crosses in Tamil Nadu. Cheiron 11:76-81 (ABA 50: 5462). 1982.

29. PIRES, F., J.R. TORRES, G.G. CARNEIRO y F.R. GOMES. Ouracao de gestacao, peso e ganhos en peso de bezerros na raca holandesa. V Reunión Asoc. Lat. Prod. Anim. G-18 (Resúmenes). 1975.

30. RAO, M.K., R. NAGAREENKAR y K.N. SHARMA. Evaluation of performance of Brown Swiss x Zebu crosses for early traits. Indian J. Anim. Sci. 45:514-520. (ABA 47: 2726). 1975.

31. ROMAN, P.H. Utilización de razas especializadas para la producción de leche en áreas de clima tropical. Técnica Pecuaria en México. 6:49-57. 1979.

32. ROMAN, P.H., F.E. CABELLO y C.J. WILCOX. Producción de leche de vacas Holstein, Pardo Suizo y Jersey en clima tropical. Técnica Pecuaria en México. 34:21-33. 1978.

33. SPAHR, S.L., K.L. SIEWERT y E.E. ORMISTON. Growth rates of Brown Swiss cattle. J. Dairy Sci. 55:684 (Abst.) (ABA 42: 3511). 1972.

34. VACCARO, R. y S. RIVERO. Growth of Holstein Friesian females in the venezuelan tropics. Anim. Prod. 40:279-285. 1985.

35. VACCARO, R. y J. CRESPO. Consumo de forraje y producción de leche en vacas Holstein Friesian y Pardo Suizas. Informe Anual Inst. Prod. Animal, Facultad de Agronomía, Univ. Central de Venezuela. pp. 7374. (Resumen). 1982.

36. VALLE, A. Importancia del porcentaje de pelaje negro en animales Holstein sobre el proceso adaptativo. I. Crecimiento ponderal hasta 18 meses. Agron. Trop. 30:159-179. 1980.

37. VIDEV, V.S. The comparison of meat production of Bulgarian Browns, American Brown Swiss and their crossbreds. I. Body weight, body measurements and food conversion. Zhivotnov dni Nauki 16:8-15 (ABA 48: 6543). 1979.


^

Zootecnia Tropical Colección > Sumario > Volumen 5 > Artículo