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Agronomía Tropical. 41(1-2): 43-54.1991

USO EFICIENTE DEL FOSFORO Y POTASIO POR EL TOMATE
(Lycopersicon esculentum Mill).


Ricardo Ramirez1, Dennis Morales2 y Edgar Alvarez2


1 FONAIAP. Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias. Apdo. 4653.
Maracay 2101, Venezuela.
2 FONAIAP. Estación Experimental Zulia. Apdo. 1316.
Maracaibo, Venezuela.

RECIBIDO: septiembre 2. 1991


RESUMEN

La producción de tomate en la planicie de Maracaibo se realiza íntegramente bajo riego y la fertilización se aplica aproximadamente, alrededor de los 10 días después del transplante, en banda a un lado de las plantas, tapando con el pase de la cultivadora (T). Para mejorar este sistema de fertilización se estudió, en experimentos separados, la aplicación del fósforo y el potasio al momento de levantar los camellones, colocando los nutrimentos por debajo de la planta (C) y por debajo y a un lado de la planta (L). Los niveles de P2O5 fueron de 20,40 y 80 kg/ha y los de K2O de 25,50 y 125 kg/ha. En ambos casos se mantuvieron constante s los niveles de nitrógeno (50 kg/ha) . En e l experimento de fósforo se aplicó 50 kg/ha de K2O y en el de potasio 40 kg/ha de fósforo. La respuesta promedio del tomate a la forma tradicional de aplicación del fertilizante (F) fue de 31,58 t/ha con una eficiencia de 216 kg de tomate por kilogramo de fertilizante aplicado; en L se encontró 41,00 t/ha con una eficiencia de 279 kg y en C 43,45 t/ha con una eficiencia de 296 kg. En los experimentos con potasio los rendimientos promedio fueron de 26,83 t/ha para T. con 172 kg de tomate/kg de fertilizante; 36,46 t/ha para L con 233 kg de eficiencia y para C 33,04 t/ha con 211 kg de eficiencia.

INTRODUCCIÓN

El cultivo del tomate, en la planicie de Maracaibo, se realiza íntegramente en la época seca bajo un régimen de riego por gravedad en surcos.

Actualmente se tiene un buen conocimiento de los requerimientos de fertilizantes en esos suelos (1:1); sin embargo, no se dispone de información sobre la mejor forma de colocación de los mismos, a fin de lograr una mayor eficiencia por kilogramo de nutrimento aplicado.

Se ha demostrado que el fósforo se mueve muy poco en el suelo, pudiendo llegar, aproximadamente, entre 4 y 16 cm según la textura de los suelos (3, 5, 6, 7, 12); en cambio, el potasio puede moverse a distancias algo mayores (3). Debido al comportamiento de estos elementos en el suelo, su colocación en el centro del sistema radical, donde la disponibilidad de agua es relativamente alta y estable en el tiempo, garantizaría una mayor disponibilidad de dichos nutrimentos por la planta (9,1).

La absorción del fósforo y el potasio será mayor cuando la humedad del suelo sea permanente y exista una alta densidad radical, de tal manera de garantizar el movimiento de los iones hacia las superficies activas de las raíces, por difusión o en la masa del agua del suelo (2).

E1 objetivo de este trabajo fue probar que la fertilización profunda por debajo o ligeramente a un lado de la planta, permitiría incrementos considerarles en el rendimiento del tomate.

MATERIALES Y MÉTODOS

En la planicie de Maracaibo se realizaron cuatro experimentos, durante los años 1987 y 1988, para estudiar el efecto de la colocación del fósforo y del potasio sobre el rendimiento del tomate de riego.

Los experimentos se hicieron en dos fincas: Claret (CL) y Trapiche (TR); en dos de ellos se utilizó el fósforo (P-CL y P-TR) y en los otros el potasio (K-CL y K-TR). Los suelos correspondieron a la clasificación taxonómica Typic Haplargids y Fluventic Ustropetps, respectivamente.

Los tratamientos de colocación de fertilizante con respecto a la posición de la planta de tomate fueron tres: testigo (T), en el cual se siguió la práctica tradicional de la región de aplicar el fertilizante 10-15 días después del transplante, en bandas, a un lado de la planta, tapándolo con el aporque; aplicación central (C), en el cual el fertilizante se colocó para que quedara exactamente debajo de la planta, y aplicación lateral (L), donde el fertilizante quedó por debajo de la planta pero aproximadamente a 20 cm a un lado de ella (Fig. 1). En C y L la fertilización se hizo al momento de levantar los camellones para el transplante. Las bandas de fertilizante en C y L fueron de más o menos 10 cm de ancho.

 

Fig. 1 Colocación del fertilizante respecto a la planta de tomate.
Fig. 1 Colocación del fertilizante respecto a la planta de tomate.

 

Los niveles de P2O5 fueron de 20, 40 y 80 kg/ha en forma de Superfosfato Triple y los de K2O fueron de 25, 50 y 125 kg/ha en forma de Cloruro de Potasio. En todos los tratamientos se aplicó 50 kg/ha de nitrógeno en forma de urea. En los experimentos de fósforo se aplicó una dosis uniforme de 50 kg/ha de K2O, en los de potasio 40 kg/ha de P2O5 . Los tratamientos se distribuyeron en un diseño factorial de 3 x 3 totalmente aleatorizado, con cuatro repeticiones.

Para cada experimento y antes de la fertilización de las parcelas, se tomó una muestra compuesta de suelo, entre 0 y 25 cm de profundidad, para su análisis. La textura se determinó por el método de Bouyucos; el P y K por Olsen, la materia orgánica por combustión y el por en agua en una relación 1:1,25.

E1 tamaño de las parcelas fue de 8 m de largo con cinco hileras separadas por 1,50 m, de las cuales se cosecharon las tres centrales.

E1 riego fue aplicado en surcos por gravedad, cada siete días en CL y cada diez días en TR.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los análisis de los suelos (Cuadro 1) mostraron que estos son de textura franco o franco -arenosa, bajos en materia orgánica, 1,16 a 2,45 %, y de pH alcalino, 7,5 a 8,2, con una conductancia eléctrica de 0,14 a 0,44 dS/m. E1 contenido de P y K en P-CL fue alto, 34 y 163 ppm, respectivamente; en cambio, en P-TR se encontró un contenido medio de P y K, 15 y 123 ppm, respectivamente. En el suelo del experimento K-CL, el K fue alto, 174 ppm, igual que el P. 42 ppm; en K-TR el P y K fueron medios, 11 y 78 ppm, respectivamente. De acuerdo con estos análisis, se podría esperar respuesta al P y K en los experimentos localizados en la finca Trapiche pero no en Claret.

El análisis de la varianza de los datos reveló efectos significativos para los tratamientos de dosis y colocación de fertilizantes, así como para la interacción entre ellos.

Los rendimientos del experimento P-CL variaron entre 20,20 y 38,91 t/ha, en tanto que en P-TR éstos alcanzaron entre 34,89 y 54,15 t/ha (Cuadro 2), evidenciando el suelo de Trapiche un mayor potencial de rendimiento.

En el experimento P-CL no se encontró respuesta al uso de dosis mayores de P en el tratamiento testigo, pero al aumentar el P2O5 de 20 a 40 kg/ha se encontraron incrementos significativos de 5,72 t/ha para L y 8,06 t/ha para C.

En P-TR la respuesta al P mostró un patrón diferente al de P-CL. La aplicación de 80 kg de P2O5 incrementó el rendimiento en 9,14 t/ha con respecto a la aplicación de 20 kg de P2 Os en el tratamiento testigo. Sin embargo, no se encontró respuesta a sucesivos incrementos en la dosis del P205 cuando éste fue aplicado en L o C.

De acuerdo con el P disponible en el suelo, 34 ppm en P-CL y 15 ppm en P-TR, se podría haber esperado una mayor respuesta en P-TR, que en P-CL. Este comportamiento estaría relacionado con el manejo del cultivo, el cual probablemente fue diferente en cada caso, ya que los experimentos estuvieron sujetos a las técnicas usadas por cada agricultor.

La respuesta del tomate a la colocación del fósforo fue evidente en ambos experimentos; sistemáticamente C y L fueron significativamente superiores a T. Sólo en P-CL el tratamiento C fue superior a L cuando los niveles de P2O5 se incrementaron a 40 u 80 kg/ha (Cuadro 2). Es notorio que en ambos experimentos la mejor dosis de P2O5 fue la de 40 kg/ha, para las formas de colocación C y L.

En el caso de P-TR (Cuadro 2) no se encontraron diferencias en rendimiento entre las formas de colocación C y L, para ninguno de los niveles de fertilización con fósforo. Cuando se compara C o L con T. las diferencias en rendimiento a favor de los dos primeros tratamientos fueron significativas para 20 y 40 kg/ha de P2O5

Para conocer la magnitud de la respuesta de cada forma de colocación del fósforo, se promediaron los rendimientos obtenidos con las tres dosis dentro de cada forma de colocación (Cuadro 3). En P- CL los incrementos de rendimiento respecto a T fueron de 7,57 t/ha para L y 11,64 t/ha para C. Estos significan aumentos del orden de 31,29 y 48,12% para cada caso. En P-TR los incrementos encontrados fueron de 11,27 t/ha para L y 12,10 t/ha para C, que en términos de porcentaje corresponden a 28,92 y 31,05%, respectivamente. En ambos casos la magnitud de la respuesta está por encima del 28,9%, lo cual puede considerarse muy alta.

 

CUADRO 1. Características químicas y físicas de los suelos entre 0 y 20 cm de profundidad.
___________________________________________________________________

Experimentos

___________________________________________________________________

Fósforo

Potasio

___________________________________________________________________

Claret

El Trapiche

Claret

El Trapiche

__________________________________________________________________

Textura

F

Fa

Fa

Fa

Fósforo ppm

34

15

42

11

Potasio ppm

163

123

174

78

Mat. Org. %

2,45

1,26

1,53

1,16

pH

7,5

8,0

7,7

8,2

C.E. l:5

-

-

-

-

mm . mhos/cm . 25 C

0,44

0,23

0,29

0,14

___________________________________________________________________

 

 

CUADRO 2. Respuesta del tomate a la forma de colocación del fertilizante fosfatado .

_______________________________________________________________________

Tratamientos

Rendimientos en t/ha

P2O5 kg/ha

Colocación

Claret

El Trapiche

______________________________________________________________________

20

Testigo

26,59 d

36,44 bc

40

Testigo

20,20 e

34,89 c

80

Testigo

25,79 d

45,58 ab

20

Lateral

27,85 cd

52,86 a

40

Lateral

33,57 b

51,89 a

80

Lateral

33,87 b

45,98 ab

20

Central

30,85 bc

51,38 a

40

Central

38,91 a

54,15 a

RS)

Central

37 73 a

47 68 a

________________________________________________________________
Valores seguidos por la misma letra no son significativamente
diferentes para P 0,05 según la prueba de Tuckey

 

 

CUADRO 3. Eficiencia promedio de la colocación del fósforo en el suelo en la producción de tomate.

Colocación

t/ha

-

%

Eficiencia*

P-CL

-

-

-

-


Testigo

24,19

-

-

165

Lateral

31,76

7,57

31,29

216

Central

35,83

11,64

48,12

244

P-TR

-

-

-

-

Testigo

38 27

-

-

266

Lateral

50,24

11,27

28,92

342

Central

51,07

12,10

31,05

348


* Eficiencia kg tomate/kg de fertilizante aplicado.

 

 

CUADRO 4. Respuesta del tomate a la forma de colocación del fertilizante potásico.
__________________________________________________________________________

Tratamientos

Rendimientos en t/ha

K20 kg/ha

Colocación

Claret

El Trapiche

_____________________________________________________________________________________

25

Testigo

11,10 d

38,37

50

Testigo

12,57cd

43,23

125

Testigo

14,47 c

41,37

25

Lateral

25,53 a

46,73

50

Lateral

26,20 a

48,11

125

Lateral

25,41 a

46,78

25

Central

19,07 b

46,32

50

Central

20,47 b

43,37

125

Central

20,37 b

48,64

________________________________________________________________________________________

Valores seguidos por la misma letra no son significativamente diferentes para P > 0,05 según la prueba de Tuckey.
 

 

CUADRO 5. Eficiencia promedio de la colocación del potasio en el suelo en la producción de tomate.

Colocación

t/ha

-

%

Eficiencia*

Claret


Testigo

12,71

-

-

81

Lateral

25,71

13,00

102,28

164

Central

19,97

7,26

56,96

127

El Trapiche

Testigo

40,99

-

-

262

Lateral

47,21

6,22

15,17

301

Central

46,12

5,13

12,52

294


* Eficiencia kg tomate/kg de fertilizante aplicado.

Otra manera de evaluar las ventajas de los tratamientos C o L con respecto a T. es calculando la eficiencia del fertilizante en términos de kilogramos de tomate producido por kilogramo de fertilizante aplicado al suelo. Para este cálculo se tomó el promedio del N, P2O5 y K2O aplicados dentro de cada forma de colocación, el cual resultó ser 146,7 kg para los experimentos de fósforo y 156,7 kg para los de potasio.

En el experimento P-CL la eficiencia del fertilizante en el testigo fue de 165 kg tomate/kg de fertilizante y se incrementó a 216 en L y 244 en C. En el caso de P-TR, se encontró la misma tendencia, 266 kg tomate/kg fertilizante para T y un aumente a 342 para L y 348 para C.

Esto significa que al colocar el fertilizante en una zona del suelo donde pueda estar más disponible para la planta se logró mejorar la eficiencia entre 51 y 79 kg de tomate/kg de fertilizante en P-CL y entre 76 y 82 kg de tomate/kg de fertilizante; este mejoramiento implicaría un menor gasto en el proceso de fertilización, debido al ahorro de la mano de obra por concepto de la aplicación, así como la labor de cultivo para tapar el fertilizante en T.

Los rendimientos en los experimentos de potasio (Cuadro 3) siguieron la misma tendencia que los del fósforo. En K-CI fueron menores, entre 11,10 y 26,20 t/ha; en cambio en K-TR éstos fueron aproximadamente el doble, entre 38,37 y 48,64 t/ha.

En K-TR no se encontraron diferencias entre los rendimientos debidas a incremento s en las dosis de potasio dentro de cada forma de aplicación del fertilizante al suelo, aun cuando el K del suelo fue de sólamente 78 ppm. De la misma manera, no se observaron respuestas significativas, dentro de los mismos niveles de fertilización, para la forma de aplicación del fertilizante al suelo. Sin embargo, en términos absolutos se pudo observar incrementos considerables del orden del 21,2% en los tratamientos cC o L con respecto a T dentro de la dosis de 25 kg de K20/ha (Cuadro 4).

El incremento promedio del rendimiento con respecto al testigo, en K-CL, fue de 13,00 t/ha para L y 7,26 t/ha para C, lo cual significa un aumento de 102,28% en el primer caso y 56,06% en el segundo (Cuadro 5).

En el Experimento K-TR los incrementos promedio, respecto al testigo, debidos a la colocación L y C, fueron de 6,22 y 5,13 t/ha, respectivamente y representan aumentos de 15,17% para L y 12,52% para C. Estos valores son más bajos que los obtenidos en K-CL y la causa pudo ser el manejo del cultivo por parte de los agricultores.

La eficiencia de la colocación del fertilizante potásico, basado en los promedios de rendimiento y de fertilizante usado (156,7 kg) y expresado en términos de kilogramo de tomate por kilogramo de fertilizante aplicado, fue de 81 en T. 164 en L y 127 en C para el experimento K-CL. En cambio, en K-TR esta eficiencia fue mayor, 262 para T. 301 para L y 294 para C.

Esto evidencia que al mejorar la disponibilidad del nutrimento en el suelo, por su mejor colocación respecto al sistema radical y en una zona de alta probabilidad de ocurrencia permanente de agua, la eficiencia del fósforo y potasio puede ser altamente mejorado, ya que se facilita el movimiento del ión fosfato y potásico hacia la superficie radical.

La mejor respuesta del tomate a la colocación del fertilizante en forma central o lateral por debajo de la planta, en comparación con el testigo, se podría atribuir a que las bandas de fertilizante quedaron dentro de un volumen de suelo de fácil acceso para el sistema radical, inrnediatamente después del transplante y durante todo el ciclo del cultivo. WILCOX (13) y LOCASCIO (8) encontraron un mayor desarrollo y respuesta de la planta de tomate al colocar el fósforo a 4 ó 5 cm por debajo de la semilla.

Por otra parte, el fertilizante debe haber quedado en una zona del suelo permanentemente húmeda, donde fue posible una alta actividad radical y donde, además, existían las condiciones adecuadas para que tuviesen lugar, en forma eficiente, los mecanismos de transporte de los iones a los sitios de absorción de las raíces. BARBER (3) postula que la absorción del P y K por las plantas e s mayor en las situaciones donde la humedad del suelo sea mayor y permanente, junto con la presencia de una mayor densidad radical, y está demostrado por DUNCAN y OHLROGGE (4) que existe una alta proliferación de la masa de raíces muy finas en los casos donde el N y P son colocados juntos en la banda.

La colocación del fertilizantes en bandas en C o L debajo de la planta garantizó la presencia de los nutrimentos en el centro del sistema radical donde el contenido de agua sería estable y alto, apreciación similiar a la que llegaron PHENE y HOWELL (9).

Por su parte PHENE et al. (10) indicaron que cuanto mayor fuese la humedad del suelo, la densidad radical y el volumen de suelo donde pudiesen moverse los nutrimentos, habría una mayor absorción de fósforo por la planta.

La mejor respuesta del tomate a la localización del fertilizante en C o L puede también explicarse por lo encontrado por BAR YOSEF (1), cuando aplicó el P por subirrigación en maíz dulce; la respuesta fue mayor en el rendimiento de mazorcas pero no en la absorción de P o materia seca producida, y explicado por una mayor localización de los fotosintetizados en las semillas.

E1 manejo más racional de los fertilizantes por los agricultores, siguiendo patrones que permitan una mayor eficiencia, con la colocación de dichos fertilizantes por debajo de la planta de tomate, desde el inicio del transplante, conducirá a rendimientos más altos y beneficios más grandes por unidad de nutrimento aplicado al suelo.

SUMMARY

Tomato production in the Maracaibo Plain is all under irrigation, in the dry season. The fertilizer is side dressed on the soil surface, and covered by a cultivator, about ten days after the seedlings are transplanted from the nursery (T). To improve this practice, phosphorus and potassium were applied, in different experiments, below the plant (C) or below and aside of the plant (L) at the time the rows were built up in the field. The amounts of P2O5 applied were 20, 40 and 80 kg/ha, and 25, 50 and 125 kg/ha of K2O; 50 kg/ha of nitrogen were applied in all the plots, 40 kg/ha of P2O5 in potassium experiments and 50 kg/ha of K2O in phosphorus experiments. The yield average in the phosphorus trials for T was 31.58 t/ha and the calculated efficiency was 216 kg of tomato per kilogram of fertilizer applied, for L the yield was 41.00 t/ha with an efficiency of 279 and for C yield increased to 43.45 t/ha with an efficiency of 296. In the potassium experiments the average yield perl T was 26.83 t/ha which means an efficiency of 172, for L the yield was higher 36.46 t/ha and an efficiency of 233, finally por C yield decreased to 33.04 t/ha that means an efficiency of 211 kg of tomato per kilogram of fertilizer applied.

BIBLIOGRAFIA

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