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Agronomía Tropical 23(2): 175-198. 1973

PATRÓN DE DISTRIBUCIÓN DE HUMEDAD EN SUELOS DEL YARACUY MEDIO 
DURANTE UN AÑO(a)

J. Comerma* y F. Blavia**

*CIDIAT. Mérida, Venezuela.

**MOP, Barquisimeto, Venezuela.

(a)Trabajo presentado al IV Congreso Latinoamericano
 de Suelos. Maracay, Nov. 1972.


 INTRODUCCION

El conocimiento de los patrones de distribución de humedad en los suelos, durante el año, es fundamental para su uso racional tanto agropecuario como forestal. En base a dichos patrones determinamos si el área será apta para ciertos cultivos, de acuerdo a sus exigencias de humedad; también determinamos parcialmente las necesidades de riego y/o drenaje de cada suelo y ,planeamos las prácticas de manejo de suelos adecuadas a la condición predominante; por último puede permitimos entender el comportamiento y algunas características presentes del suelo y de la vegetación.

La forma más directa y confiable de obtener estos patrones sería a través de mediciones de la humedad en el suelo, a diferentes profundidades, efectuadas periódicamente. Sin embargo, dado que en un área podrían existir numerosos suelos diferentes, esta labor de muestreo se podría sólo realizar en aquellos más importantes y/o con fines de investigación.

En Venezuela hasta el presente, no conocemos de estudios de esta naturaleza, con excepción del trabajo de Benavides y Sainz (2), con la finalidad de comparar el agua medida en un suelo contra la estimada por balance hídrico calculado. Ellos encontraron diferencias no significativas para un muestre o mensual y con valores promedios de profundidad.

Las estimaciones de agua en el suelo, en el caso de Venezuela, siempre han sido realizadas por el balance hídrico del área. En estos balances se toman en cuenta principalmente, la precipitación, la evapotranspiración y la capacidad de almacenamiento de agua en el suelo, a variables profundidades según los cultivos, a sembrarse. Para el cálculo de evapotranspiración, en el país, se utilizan diferentes fórmulas y valores por falta de más investigaciones y unanimidad de criterios. Benavides y López (1) han desarrollado una metodología para este cálculo que argumentan es más adaptada a nuestras condiciones.

El propósito fundamental de este trabajo es el de analizar, por medición directa, el patrón de distribución de humedad de varios suelos representativos del Yaracuy durante un año y establecer sus relaciones con un balance hídrico del área.

MATERIALES Y METODOS

La selección de los suelos para este trabajo se basó en dos estudios agrológicos del área, realizados por Brito y León (3) y Homes González (6).

Se seleccionaron suelos de amplia ocurrencia y con variables características, tanto morfológicas como taxonómicas. Los suelos presentan un amplio rango de caracteres; desde texturas arenosas, hasta arcillosas, perfiles homogéneos hasta fuertemente estratificados, y en variables posiciones en el paisaje. En total para este análisis, se estudiaron 7 series de suelos diferentes. La ubicación de los sitios aproximados de los muestreos aparece en el gráfico 1 conjuntamente con la localidad de las estaciones meteorológicas.

El muestreo de humedad de los 7 suelos se comenzó en junio de 1968 hasta enero de 1970 en que se discontinuó e interrumpió. Para cada suelo se escogió un área, de alrededor de 20 mts. cuadrados, donde se realizaron los muestreos para humedad y donde se efectuó el muestreo del perfil para la caracterización del mismo. 

El muestreo de humedad se realizó semanalmente (los jueves) a tres profundidades diferentes (0-30, 30-60 y 60-100 cm) y cada vez en un punto diferente del área escogida. Las muestras fueron tomadas con barreno de rotación, como un promedio de cada una de esas profundidades, y estas fueron almacenadas en doble bolsa de plástico herméticamente cerrada. Estas muestras fueron usualmente analizadas el día siguiente en el laboratorio, para contenido de humedad en base a peso seco en estufa. 

El perfil con una profundidad de 1 metro fue muestreado para: textura y materia orgánica en las mismas profundidades de muestreo de humedad; valores de Retención de Humedad como una muestra compuesta de cada profundidad y Densidad Aparente, con cilindros de Uhland, cada 10 cms., en los primeros 30 y las profundidades siguientes (30-60 y 60-100) en la parte central.

La textura fue determinada por Bouyoucos, con calgón como dispersante. La capacidad de campo y punto de marchitez permanente fueron determinados por triplicado a 1/3 y 15 atmósferas, con la olla y plato de presión, respectivamente. La densidad aparente, también por triplicado, fue obtenida del volumen del cilindro y peso seco de la muestra. Todos estos análisis fueron efectuados en el Laboratorio de Edafología del M.O.P. en Barquisimeto, Estado Lara. 

Con los valores de 1/3 y 15 atmósferas, considerándolos como 100 y 0 por ciento de agua útil, se construyeron gráficos, para expresar los valores de humedad, determinados en cada capa y cada suelo durante el año, en base a por ciento de agua útil. A estos gráficos anuales para cada suelo, se le delinearon las áreas en que el suelo estaba por arriba de 100, 50 y 0 por ciento de agua útil. 

Los datos necesarios para el cómputo de balance hídrico fueron obtenidos de los registros del Anuario Climatológico (7) para la zona y de los resultados de retención de agua para cada suelo, en sus tres profundidades. La evapotranspiración fue determinada multiplicando los valores de evaporación en tinas mensuales, dados por el Anuario, por el valor de 0,8 sugerido por GABALDÓN para esta zona (5). La fórmula de BENAVIDES y LÓPEZ (1) no se utilizó por requerir información de temperatura y humedad relativa que no se disponía para esta estación. El balance fue realizado mensualmente por ser ésta la forma más usada y por los datos disponibles.

En el área existen 3 estaciones climáticas con suficiente número de años de precipitación; éstas son: Central Matilde, Guama, y San Felipe Debido al hecho que sólo poseemos los datos de humedad en el suelo completo para el año 1969 y considerando que sólo del Central Matilde se reportan en el Anuario datos de evaporación en tina, el balance hídrico a comparar con todos los suelos fue el de esta estación meteorológica Esto es importante a considerar en el análisis, pues algunos de los suelo se encuentran más próximos a las estaciones de Guama y San Felipe que poseen registros de precipitación anual, progresivamente mayores que el del Central Matilde. Así para el Central Matilde, el total anual de 1969 es de 998, el de Guama 1.124 y el de San Felipe 1.532 mm.

RESULTADOS Y DISCUSION

A continuación presentamos un breve resumen de la descripción de los suelos utilizados.

Descripción de Campo de los Suelos y de su Uso (Se agradece la colaboración de los Ings. O. Hernández León y R. Anolrd por su ayuda en esta fase del trabajo.)

1) Serie Campomento, Hoyo 105.

Este suelo se encuentra en una superficie plana interrumpida por suaves vaguadas. La pendiente local es del 1 por ciento. El suelo se consideró algo pobremente drenado. El área ha estado y está cultivada con caña de azúcar.

El perfil hasta 1 metro presentó:

0-25 cms.

Franco-Arcilloso-Limoso; pardo oliva mezclado con par. do grisáceo oscuro; bloques subangulares débiles a moderados, grandes y medianos. Abundantes raíces.

.
25-50 cms.

Franco-Arcilloso; pardo oliva grisáceo oscuro; bloques subangulares, moderados, desde grandes hasta muy finos; presencia de concreciones de Fe y Mn pequeñas en cantidades medias. Pocas raíces.

.
50-80 cms.

Franco-Arcilloso; igual color al anterior; prismas débiles, medios que parten en bloques subangulares débiles, medios; abundantes concreciones de Fe y Mn.

.

80-100 cms.

Franco-Arcilloso con grava gruesa de esquistos micáceos.

Este perfil se clasificó como Aeric Ustropept.

2) Serie Tibana, Hoyo 118.

Este suelo se encuentra en una superficie plana, con 1 por ciento de pendiente local; cubierto de barbecho, paja guinea y árboles, como mangos y mamones. En su descripción el suelo se dividió en los siguientes horizontes:

0-30 cms.

Franco; gris muy oscuro; friable; bloques subangulares, débiles y medios; fuerte reacción al HCl. Abundantes raíces.

.
30-40 cms.

Arena franca, pardo grisáceo muy oscuro; friable; bloques subangulares, débiles y medios; fuerte reacción al HCl. Moderada en raíces.

.
40-100 cms.

Arena gruesa; igual al anterior; suelto; grano simple; fuerte reacción al HCl. Moderada en raíces hasta 60, luego pocas.

El perfil se clasificó como Typic UstifIuvent.

3) Serie Cumaripa, Hoyo 8.

La superficie de este sitio es plana con pequeñas depresiones. La pendiente local es de alrededor del 2 por ciento. El uso actual es con maíz y antes en barbecho. El suelo se consideró bien drenado. Los horizontes separados fueron:

0-20 cms.

Franco-Arcilloso-Limoso, pardo a pardo oscuro; bloques subangulares, fuertes y pequeños (tendencia vérmica) moderada reacción al HCl. Pocas raíces.

.
30-45 cms.

Arcillo-Limoso, pardo amarillento oscuro con 10 por ciento de manchas de gris, estructura igual a la anterior; débil reacción al HCl.

.
45-70 cms.

Arcillo-Limoso; pardo grisáceo oscuro con 20 por ciento de pardo amarillento oscuro; estructura y reacción igual.

.

70-100 cms.

Franco-Limoso; gris oliva; bloques angulares muy débles, medios; violenta reacción al HCl.

La clasificación fue de Typic Haplustalf.

4) Serie Cocorote, Hoyo 159.

La superficie de este suelo es ligeramente ondulado, con pendiente local del 3 por ciento. Actualmente sembrado en maíz, antes se usó en ajonjolí en rotación con maíz. El perfil de 1 metro fue subdividido en los siguientes horizontes:

0-30 cms.

Franco, pardo grisáceo muy oscuro; friable; bloques subangulares, moderados, grandes y medios; sin reacción al HCl. Abundantes raíces.

.
30-45 cms.

Franco-Limoso, pardo grisáceo oscuro; friable, bloques angulares, débiles, grandes y finos; moderada reacción al HCl. Moderada en raíces hasta 40 cms.

.
45-60 cms.

Franco-Limoso; pardo oliváceo; friable; bloques angulares, débiles, grandes y finos; fuerte reacción al HCl.

.

60-75 cms.

Areno-Francoso; pardo oliváceo claro; muy friable; bloques angulares muy débiles, medianos; igual reacción.

.
85-100 cms.

Franco-Arenoso; igual al horizonte de 60-75 cms.

 El perfil se clasificó como Typic Ustifluvent.

5) Serie Esther, Hoyo 75.

La superficie de este es plana, mayor de 1 por ciento local. Se consideró algo pobre a pobremente drenado. Se encuentra cultivado con caña de azúcar. El perfil mostró:

0-20 cms.

Arcilloso-Limoso; gris oscuro con 40 por ciento de gris oliva; friable a firme; bloques subangulares, moderados y grandes. Pocas raíces.

.
20-45 cms.

Arcillo-Limoso; gris en las caras con oliva y gris oliva en el interior de los agregados; firme; bloques subangulares, moderado y grande o finos. Pocas raíces.

.
45-100 cms.

Arcillo-Limoso; oliva y gris oscuro en las caras con iguales colores en el interior; firme; bloques subangulares de moderados a fuertes, medios y finos; en la base existe una capa con abundantes concreciones duras de carbonatos.

Este perfil se clasificó como Aeric Tropaquept.

6) Serie Marín o Samuria, Hoyo 98.

La zona de muestreo de este suelo es plano convexo con muy suaves ondulaciones. La pendiente general es del 5 por ciento y la local inferior al uno por ciento. Actualmente está con pasto guinea. El suelo se consideró algo pobremente drenado a moderadamente bien drenado.

El perfil mostró los siguientes horizontes:

0-35 cms.

Franco arenoso; negro; muy friable, bloques subangulares, débiles grandes hasta pequeños. Pocas raíces.

.
35-60 cms.

Franco-Arcillo arenosos; pardo oscuro; friable; bloques subangulares, débiles a moderados, grandes y pequeños.

.
60-100 cms.

Franco-Arcilloso arenoso; pardo muy oscuro y pardo amarillento; friable; prismas débiles, medios, que parten en bloques subangulares, débiles y pequeños.

Este suelo se clasificó como Udic Haplustalf.

7) Serie el Candela, Hoyo 67.
    o Las Casitas.

La topografía de esta localidad es plana, con vaguadas muy suaves. Se consideró como algo pobremente drenado. Actualmente se cultiva con maíz, anteriormente con batata.

El perfil hasta un metro mostró:

0-15 cms.

areno-Francoso; pardo oscuro; bloques subangulares muy débiles, grandes y finos. Abudantes raíces.

.
15-35 cms.

Franco arenoso; pardo grisáceo; bloques subangulares débiles a moderados, grandes y finos. Pocas raíces.

.
25-50 cms.

Arcillo-arenoso; pardo en las caras con pardo fuerte y rojo de manchas; bloques subangulares, moderados, grandes hasta finos.

.

50-70 cms.

Arcilloso; gris en las caras con pardo ,fuerte y rojo de manchas; prismas moderadas, desde medios hasta finos. Esta capa se consideró plintita.

.
70-100 cms.

Arcilloso; gris azuloso, el resto no se determinó por ser tomado con barreno.

Se clasificó como Plinthaqualf.

CUADRO 1. Resultados de los porcientos de arena, arcilla, densidad aparente, Retención de agua a 1/3 y 15 atmósferas y capacidad de almacenamiento de los 7 suelos analizados.


SERIE DE SUELO Profundidad
cms.
Arena
%
Limo
%
Arcilla
%
Densidad
aparente
gr/cc.
Retención H2O% a Capacidad de
almac.
 mm H2O
1/3 atm. 15 At.

CAMPAMENTO 0-30 50 24,8 25,2 1,57 24 12,6 53,7
30-60 44 26,4 29,6 1,70 23,3 13,2 51,5
60-100 50 20,4 29,6 1,74 20,4 11,6 56,3
TIBANA 0-30 57 25 18 1,55 21,9 7,7 66,2
30-60 87 7 6,0 1,67 9,4 3,0 32,1
60-100 85 11 4,0 1,59 4,9 1,8 14,8
CUMARIPA 0-30 28 36 36, 1,48 26,4 13,8 67,3
30-60 20 40,4 39,6 1,66 25,8 13,6 60,7
60-100 28 42 30 1,59 26,0 7,5 87,9
COCOROTE 0-30 56 28,4 15,6 1,54 18,7 6,8 55,0
30-60 16 56,4 27,6 1,40 32,2 11 89,5
60-100 58 36,4 5,6 1,44 11,7 3,2 36,7
ESTHER 0-30 19,2 38,4 42,4 1,62 27 14,9 58,8
30-60 19,2 34,4 46,4 1,77 24,7 14,9 52,4
60-100 19,6 34,4 46,4 1,83 24 14,4 65,6
MARIN O SAMURIA 0-30 68 18,8 13,2 1,63 13 6,1 33,5
30-60 64 16,4 19,6 1,74 11,8 6,5 27,5
60-100 60 16,8 23,2 1,76 12,7 8,1 24,1
CASITAS O CANDELO 0-30 68 20,8 11,2 1,66 7,3 3,5 18,4
30-60 48 16,8 35,2 1,60 20,2 12,9 34,9
60-100 40 14,8 45,2 1,73 25,8 16,0 50,9

Caracterización de Laboratorio

En el cuadro Nº 1 se presentan los resultados de las tres profundidades, para cada serie de suelo analizada en cuanto a: porciento de Arena, Limo y Arcilla; capacidad de retención de agua a 1/3 y 15 atmósferas; densidad aparente y capacidad de almacenamiento de cada profundidad, en milímetros de agua.

En este cuadro podemos notar la amplia gama de condiciones texturales incluidas (arenosos hasta arcillosos), de grados de densidad aparente (valores de 1,4 gr/cc hasta 1,77 gr/cc) y consecuentemente de retención de humedad.

La relación promedio entre los valores de 1/3 a 15 atmósferas fue de 2,2 con una amplitud de 1,5 a 3,5 indicando valores considerados como normales.

En cuanto a los valores de láminas de agua útil que pueden acumular los diferentes horizontes y suelos se puede notar que el valor promedio para 1 metro de profundidad es de 148,3 mm, pero su variación va desde 216 hasta 85 mm. Esta amplitud de variación en las láminas que pueden retener los diferentes suelos, muestra la necesidad que los balances hídricos se hagan para cada suelo y no utilizando promedios ya que se pierde y desvirtúa una gran cantidad de información obtenida en los estudios de suelos.

Balance Hídrico

Los resultados del balance hídrico, considerando una capacidad ilimitada del suelo, y con los datos del Central Matilde para el año 1969 se presentan en el cuadro Nº 2. En estos resultados podemos ver que para este año sólo hubo láminas almacenables, en los meses de abril, octubre, noviembre y diciembre. Asimismo, notamos que las deficiencias para julio y agosto son mínimas.

Es necesario aclarar que la precipitación total anual (998 mm) de esta estación en este año, comparada con la media de 26 años de registros (1.114 mm) reportada por CHRISTIANSEN y HARGREAVES (4) implica un año ligeramente seco.

Tanto para analizar más integralmente el balance hídrico como los gráficos de humedad medida, es conveniente observar qué características poseen las precipitaciones del área. En el Anuario Climatológico (7), se presentan las lluvias diarias y las extremas con su duración. De dicha información podemos concluir que: a) el promedio anual de los aportes por lluvias extremas mensuales, de una hora de duración, representan cerca del 40 por ciento; b) en los meses considerados más secos, las lluvias extremas de una hora representan una mayor parte de las precipitaciones que en los meses más húmedos; c) en los meses de mayor precipitación (abril, junio, julio, agosto, octubre y noviembre) las lluvias de una hora representan cerca del 25 por ciento del total, mientras en una duración de 24 horas cae aproximadamente un tercio de toda la precipitación.

CUADRO 2. Balance Hídrico de la Estación Meteorológica Central Matilde, para el año 1969, considerando un almacenamiento ilimitado del suelo.


Meses Precipitación
m.m.
Evotranspiración
Poten. mm.
Lámina (mm)

Almacenada En exceso Deficitaria

E 23,5 158,2 . . 126,3
F 6,2 140,0 . . 133,8
M 0,3 202,4 . . 202,
A 185,3 146,4  38,9 . .
M 57,8 156,0 . . 59,3
H 101,6 139,2 . . 37,6
H 108,2 111,2 . . 3,0
A 140,2 136,8 . . 3,4
S 26,6 146,4 . . 119,8
O 186,7 128,0 58,7 . .
N 105,3 106,4 57,6 . .
D 56,6 11,2 3,0 . .

TOTAL 998,3 1676,8 . . .

Como un resumen de esta información climática, podemos ver que gran parte de las lluvias caen en forma de chaparrones fuertes y de corta duración, siendo los más notorios en los meses de abril, octubre y noviembre. Durante julio y agosto, en que los déficits son mínimos las lluvias son menos concentradas. Todo ello implica que para observar detalladamente la evolución de los frentes de humedad por medición, las observaciones en vez de semanales posiblemente se deben realizar con intervalos menores.

Como las relaciones de meses de almacenamiento, excesos y/o deficiencias en el balance pueden modificarse dependiendo de las capacidades de almacenamiento y/o de la profundidad o espesor del suelo considerado, es conveniente analizar lo que sucede para cada suelo y a diferentes espesores del mismo.

CUADRO 3. Balance hídrico de los suelos, a 3 profundidades,. mostrando los mese con almacenamiento, la proporción almacenada y los meses con exceso.


Serie
de
Suelo
Profundidad
cm.
Capacidad de 
Almc. mm.
ABRIL OCTUBRE NOVIEMBRE DICIEMBRE
*
A, mm,(%)
**
E, mm
A, mm,(%) E, mm A, mm,
(%)
E, mm A, mm,
(%)
E, mm

Campamento 0-30 53,7 38,9(72) - 53,7(100) 5,0 52,6(98) - - -
0-60 105,2 38,9(37) - 58,7(56) - 57,6(55) - 3,0(2,8) -
0-100 161,5 38,9(24) - 58,7(36) - 57,6(35) - 3,0(1,8) -
Tibana 0-30 66,2 38,9(59) - 58,7(89) - 57,6(87) - 3,0(4,5) -
0-60 98,3 38,9(40) - 58,7(60) - 57,6(59) - 3,0(3,0) -
0-100 113,2 38,9(34) - 58,7(92) - 57,6(90) - 3,0(2,6) -
Cumaripa 0-30 63,7 38,9(61) - 58,7(92) - 57,6(90) - 3,0(4,7) -
0-60 128,1 38,9(30) - 58,7(46) - 57,6(45) - 3,0(2,3) -
0-100 216,0 38,9(18) - 58,7(27) - 57,6(27) - 3,0(1,4) -
Cocorote 0-30 55,0 38,9(71) - 55,0(100) 3,68 53,9(98) - - -
0-60 144,6 38,9(27) - 58,7(41) - 57,6(40) - 3,0(2,0) -
0-100 181,3 38,9(21) - 58,7(33) - 57,6(32) - 3,0(1,7) -
ESter 0-30 58,8 38,9(66) - 58,7(100) - 57,6(98) - 3,0(5,1) -
0-60 11,2 38,9(35) - 58,7(53) - 57,6(52) - 3,0(2,7) -
0-100 176,8 38,9(22) - 58,7(33) - 57,6(32) - 3,0(1,7) -
Marín
o
Samuria
0-30 33,5 33,5(100) 5,4 33,5(100) 25,2 32,4(97) - - -
0-60 61,0 38,9(63) - 58,7(97) - 57,6(94) - 3,0(4,9) -
0-100 85,2 38,9(45) - 58,7(69) - 57,6(68) - 3,0(3,5) -
Casitas
o
Candelo
0-30 18,4 18,4(100) 20,5 18,4(100) 40,3 17,3(94) - - -
0-60 53,3 38,9(72) - 53,3(100) 5,4 52,2(98) - - -
0-100 104,2 38,9(73) - 58,7(56) - 57,6(55) - 3,0(2,9) -

*A: Almacenamiento en mm. y en % de la capacidad de almacén de esa capa.
**E: Excesos en mm.

Si realizamos entonces el balance hídrico con los valores del Central Matilde considerando los espesores 0-30, 0-60 y 0-100 cms., para cada suelo, tendremos los siguientes resultados presentados en el cuadro 3.

En dicho cuadro se muestra que los suelos contemplados, básicamente no alteran el número de meses en los cuales habrá almacenamiento en las tres profundidades. Sólo se exceptúa a esta generalización el mes de diciembre, y para los suelos con menores capacidades de retención e almacenamiento de humedad, mostrando deficiencias en las capas superficiales.

Sin embargo, los diferentes suelos si determinan variaciones en la cuantía de almacenaje y en el hecho de que exista o no exceso para alguna de las profundidades consideradas, consecuentemente, la cuantía de los déficits será también diferente para cada uno de ellos. A falta de medidas que expresen mejor la cuantía del almacenamiento y/o déficit es preferible expresar este valor como porcentaje. Así al lado de la cifra de almacenamiento para un mes y una profundidad dada, se coloca el porcentaje que ello representa para su capacidad de almacenamiento. Decir que un mes no es deficitario cuando sólo existe un pequeño porcentaje de su almacenamiento copado (por ejemplo el caso de diciembre) es por lo menos irreal para las plantas. Así mismo veremos aquellos caso de meses en que el suelo está por encima de 100 por ciento indicando posibles problemas de drenajes (caso de los suelos Marín y Casitas)

Los Gráficos de Patrón de Humedad y su Comparación con el Balance

En los gráficos Nº 2 al 9 se representan los patrones de humedad para los suelos estudiados durante 1969. Las barras indican las precipitaciones semanales acumuladas entre una y otra observación. A continuación se discute el gráfico para cada suelo.

1) Serie Campamento: El patrón de distribución de humedad en este suelo, durante el año 1969, muestra por lo menos cuatro períodos importantes de entrada y penetración profunda de agua. El primero de ellos durante el mes de abril comienza con un breve período de humedecimiento superior a Capacidad de Campo, seguido por un frente de humedad superior al 50 por ciento de agua útil, que penetra hasta más de 100 cms. y se mantiene así hasta mediados de junio, pero sólo de 60 a 100 cms., mientras la parte de 0-60 cms. se seca hasta valores ligeramente inferiores al 50 por ciento de agua útil. 

El segundo período ocurre a mediados de septiembre, con un breve lapso sobre 50 de agua útil en todo el perfil, que se continúa con un período más largo de humedad, inferior, pero cercano al 50 por ciento.

Este segundo período se conecta directamente con el tercero que ocurre a finales de septiembre, comienzos de octubre, y que continúa hasta mediados de noviembre. Este tercer período se caracteriza por lapsos interrumpidos, tanto de 0-100 cms., como sólo en superficie o en el subsuelo, con valores por encima de 50 de agua útil, pero siempre inferiores a Capacidad de Campo.

El cuarto período, desde mediados de noviembre hasta el final del año, se compone de dos frentes de humedad cercanos a Capacidad de Campo, que cubren el perfil de 1 metro, interrumpidos por un breve período con valores algo inferiores a él.

En resumen, el suelo permanece húmedo, en diferentes grados, durante buena parte del año con excepción de enero, febrero y marzo y breves lapsos de junio y agosto. Los frentes de humedad son de tal intensidad que implican mojado y percolación en toda la profundidad considerada.

La descripción del suelo coincide sólo parcialmente con el patrón de humedad, al indicar períodos del año con abundante humedad, pero tal vez no suficientes como para producir colores olivas y grisáceos, acompañados de algunas segregaciones de hierro que aumentan con la profundidad.

De la comparación del gráfico con el balance hídrico del suelo, en el cuadro 3, podemos concluir: a) existe correspondencia en cuanto a que ambos señalan que los meses de abril, octubre, noviembre y diciembre no son deficitarios en humedad. En cuanto a la cuantía del almanamiento, en general, el balance hídrico señala valores promedios para la capa superficial que coinciden con los del gráfico (a excepción de octubre), pero en el subsuelo, los valores del gráfico son siempre superiores; b) el gráfico muestra una serie de otros períodos de humedecimiento en la capa superficial y sobre todo en el subsuelo, de gran significado, que el balance no los indica. En la apreciación de este juicio es necesario notar, que esta observación de suelo está más cercana a la estación de San Felipe, con valores de precipitación superiores a la de Matilde.

2) Serie Tibana: El patrón de humedad de este suelo muestra frentes importantes sólo en la última mitad del año. En los primeros 6 meses aparecen cortos períodos a finales de enero y febrero, en el subsuelo, y en abril, en la parte superficial, siempre con valores cercanos al Punto de Marchitez.

Desde mediados de junio hasta finales de agosto se muestra un humedecimiento total del perfil, destacándose que el subsuelo mantiene valores usualmente por encima del 100 por ciento de agua útil.

En los meses de septiembre y octubre la superficie del suelo tiene períodos por debajo y ligeramente inferiores al Punto de Marchitez, mientras el subsuelo está a mayores valores de humedad. Durante noviembre y diciembre se repite el cuadro de julio y agosto, o sea, el subsuelo casi siempre por encima de Capacidad de Campo y la parte superficial cercana al 50 por ciento de agua útil, sólo disminuyendo a mediados y finales de diciembre.

De la descripción y análisis de este suelo podemos observar la fuerte discontinuidad textural del suelo a partir de los 30 primeros centímetros, haciéndose arenoso el subsuelo. También notamos que la morfología no indica problemas de mal drenaje en el subsuelo, como tal vez podría inferirse de los gráficos de humedad. La explicación la damos en base a la utilización de 1/3 de atmósfera para estas capas arenosas, que posiblemente subestiman los contenidos de agua a Capacidad de Campo, apareciendo entonces contenidos relativamente bajos de humedad como iguales o superiores a dicha Capacidad de Campo. Otro factor que puede contribuir es la baja conductividad capilar del material arenoso.

De la comparación del gráfico con el balance hídrico de este suelo podemos obtener: a) ambos señalan los meses de abril, octubre, noviembre y diciembre como no deficitarios. Sin embargo, tanto la cuantía de almacenamiento como sobre todo la distribución en el perfil son muy diferentes; b) aparte de la discrepancia mencionada, la mayor diferencia entre los dos se refiere a la ocurrencia en el gráfico de varios períodos importantes de humedecimiento que no señala el balance. Los dos casos más notorios son julio y agosto, que muestran altos valores de humedad en el subsuelo y medios en la parte superior mientras que el balance sólo indica que los déficits son mínimos.

3) Serie Cumaripa: El gráfico de patrón de humedad para este suelo muestra que sólo fue sujeto a un humedecimiento significativo durante dos breves períodos y en la capa superficial. Estos períodos correspondieron a los meses de abril y de noviembre, en que alrededor de 3 semanas la humedad superó ligeramente el valor de 50 por ciento de agua útil. Esta capa superficial fue también humedecida otras 7 semanas del año con valores ligeramente superiores a Marchitez en diferentes meses del año.

La capa de 30-60 cm. fue humedecida sólo durante un período aproximado a 4 semanas, entre los meses de agosto y septiembre y una semana en noviembre. Los valores alcanzados fueron sólo muy poco superiores a Marchitez. La zona de 60-100 cm., cuando fue humedecida, también se mantuvo muy cercana al valor de Marchitez Permanente. Sin embargo, el gráfico señala que alrededor de la mitad del año (28 semanas) esta zona alcanzó esos valores, dentro de diferentes meses. Esto parecería indicar una pequeña suplencia de humedad a partir de capas más profundas.

En resumen, este suelo durante este año no sufrió períodos significativos de humedecimiento en ninguna zona que permitiera una percolación y lavado profundo. De la comparación del gráfico de este suelo con su balance hídrico mostrado en el cuadro 3 podemos concluir: a) hubo correspondencia en el mes de abril en cuanto a poseer dentro de la zona de 0-30 cm. un humedecimiento superior de 50 por ciento de agua útil. Sin embargo, no ocurre así para el mismo mes en las otras profundidades. Durante octubre en que el balance indica valores de humedad relativamente altos, el gráfico no los señala. En noviembre ocurre una bastante buena correspondencia entre los dos, aunque los valores del gráfico son ligeramente inferiores a los del balance; b) para el resto del año el gráfico muestra otros períodos de pequeños humedecimientos en superficie y en el subsuelo que el balance no reporta.

Es necesario destacar que este punto de observación es el más cercano a la estación meteorológica Matilde, no más de 1 Km. de distancia.

4) Serie Cocorote: El patrón de distribución de humedad de suelo presenta el mayor número de diferencias con relación a todos otros suelos.

Por una parte presenta numerosos períodos de alto o mediano humedecimiento tanto en la capa superficial como en la más profunda analizo a través de prácticamente todo el año. Este alto número de áreas humedas podría deberse a una condición climática más lluviosa que para los otros suelos, y/o a aportes laterales o subsuperficiales. La posibilidad de un clima más húmedo es posible, ya que este suelo es el más cercano a la zona de San Felipe, que es en el área considerada la de más alta precipitación (1.532 mm.). Además de ello, es necesario notar el gran desfase entre las barras de precipitación y los períodos húmedos del gráfico.

La otra particularidad del patrón de humedad de este suelo es que la capa intermedia (30-60 cm.) permanece en Marchitez prácticamente todo el año, aún en los casos en que la capa superior e inferior a ella están por encima de Capacidad de Campo. Esta condición es considerada irreal, sobre todo al ver que en la descripción de campo no existen barreras visibles a los frentes de humedad, a excepción de delgados lentes arenosos que no consideramos produzcan dicha condición en forma tan permanente. Lo que sí podemos notar en el cuadro 1 es el alto valor de retención de agua a 1/3 de atmósfera (32 por ciento), siendo entre todos los analizados el más elevado; así mismo posee el mínimo valor encontrado en cuanto a densidad aparente. Si existen anomalías en la determinación de Capacidad de Campo no lo podemos juzgar ahora.

De la comparación del gráfico con el balance hídrico se notan más discrepancias que semejanzas. Los meses que señala el balance como no deficitarios lo son también en el gráfico, pero las distribuciones y cuantías bastante diferentes. El resto del gráfico muestra otra serie de áreas ron humedad en grados variables que el balance no detecta.

5) Serie Esther: El patrón de humedad de este suelo muestra breves períodos de humedecimiento de todo el perfil en pocos meses del año. Dentro de ellos se pueden destacar: 1) el de principios de abril en que sólo en superficie se supera el 50 por ciento de agua útil, mientras hasta un metro sólo llega con valores entre 50 por ciento y Punto de Marchitez; 2) a mediados de septiembre, una semana con la superficie sobre 50 por ciento, y el resto del suelo por debajo; 4) desde comienzos hasta mediados de octubre ocurre el período más largo y significativo con valores encima de 50 por ciento en todo el perfil, y por último; 5) a finales de noviembre comienzos de diciembre un lapso regular de humedad por debajo de 50 por ciento.

Aparte de los períodos mencionados, existen otros de menor significado que ocurren tanto en superficie, como especialmente en el subsuelo usualmente cercanos al Punto de Marchitez.

La morfología descrita para este suelo implica condiciones de drenaje en este caso debemos considerar varios posibles factores que contribuyan a ello, tales como el aporte subsuperficial de humedad señalado en IIX gráficos y la consideración de que este año no fué en promedio entre IIX de mayores precipitaciones.

De la comparación del gráfico con el balance hídrico de este suelo podemos concluir: a) Existe buena coincidencia en los meses señalado como no deficitarios por ambos, aunque el balance sobreestima, comparativamente, los porcentajes promedios de agua útil obtenidos en las diferentes capas. b) En el gráfico aparecen varios períodos de mediano a bajo humedecimiento que no son reflejados en el balance; también es de destacar la pobre correspondencia entre las barras de precipitaci6n y los frentes de humedad.

6) Serie Marín o Samuria: El patrón de distribución de humedad en este suelo muestra que sólo en la capa superficial, se supera en 2 ocasiones el valor de Capacidad de Campo. En varias oportunidades se llega a superar el 50 por ciento de agua útil; en similar tiempo existen períodos más o menos continuos en que es superior al Punto de Marchitez, pero no inferior al 50 por ciento de agua útil.

La zona de 30-60 cm., sólo en dos ocasiones y por breves períodos es humedecida hasta valores superiores al 50 por ciento de agua útil. La zona de 30-60 cm. es, en 3 ocasiones, humedecida con valores algo superiores a Punto de Marchitez. Esta zona, así como la de 60-100 cm. permanecen el resto, y gran parte del año, en condición seca, por debajo de Marchitez.

En resumen, este suelo durante este año se humedeció por varios períodos y con variables grados, sólo en la parte superficial; las zonas más profundas sólo se humedecieron en excepcionales condiciones.

En la morfología del perfil muestreado, se contrasta una condición usual más húmeda por la presencia de un tenue moteado y un horizonte superficial negro. Por la microtopografía suavemente ondulada es posible que las zonas más depresionables sean bastante más húmedas que las convexas.

De la comparación de estos gráficos con el balance hídrico podemos anotar: a) la bastante buena correspondencia en el mes de abril, de una zona superficial superior a Capacidad de Campo, y por debajo, áreas con humedad por encima del 50 por ciento de agua útil. Los patrones de octubre, noviembre y diciembre corresponden en cuanto a que son meses en que se almacena humedad, pero el balance hídrico en este caso presenta valores de humedecimiento en cuantía y profundidad a los del gráfico; b) el gráfico muestra otros meses (julio, agosto y parte de septiembre) en que hay humedad (inferior al 50 por ciento de agua útil) en la capa de 0-30 cm. Del examen del cuadro 2, del balance hídrico general, podemos ver que los meses de julio y agosto mostraron un déficit mínimo (2 mm.) que podría explicar la presencia de breves períodos de humedecimiento superficial, sin influir sobre el balance total del mes.

7) Serie Candelo o Las Casitas: Este suelo presenta un patrón de humedad, bastante diferente de los anteriores. La capa superficial (0-30 cm.) está prácticamente todo el año por encima de la Capacidad de Campo, sólo 8 semanas tienen valores inferiores a 100 por ciento. La segunda capa, sólo ocasionalmente se humedece a valores cercanos a Capacidad de Campo (6 semanas del total) ya esa por arriba o por debajo de ese valor. La mayoría de los casos de humedecimiento se refieren a valores cercanos a Punto de Marchitez. La 3ª capa (30-60 cm.) permanece prácticamente todo el año seco; de todo el año sólo en 6 semanas existen valores ligeramente superiores a los del Punto de Marchitez.

El patrón de este suelo, indicaría un nivel freático o zona cercana a saturación, colgante sobre la segunda capa. Efectivamente, en la descripción de campo se presenta una zona, a esta profundidad, con una fuerte discontinuidad textural y la ocurrencia de una capa de plintita compactada que puede producir dicho efecto. Sin embargo, creemos que en dicho clima es imposible que la primera capa esté cercana a saturación todo el año, ya que el balance hídrico señala grandes períodos deficitarios que consumirían al agua de esa zona superficial. Más bien lo interpretamos como un error del método de determinación de Capacidad de Campo a 1/3 de atmósfera. La capa superior siendo franco-arenosa mostrará mayores desviaciones del valor real de Capacidad de Campo con esa succión tan alta. Valores tentativos obtenidos en el laboratorio con cilindros de suelo no disturbados y con drenaje libre por dos días luego de saturación, produjeron contenidos de humedad el doble de lo conseguido a 1/3 de atmósfera. Esto indicaría que muchos de los valores de más de 100 por ciento de agua útil, pasarían a alrededor de 50 por ciento, presentando un patrón más lógico.

De la comparación de los resultados de estos gráficos con los de balance hídrico para este suelo presentados en el cuadro 3, podemos notar: a) la correspondencia entre los meses de abril, octubre y noviembre en cuanto al valor de alta humedad de 0-30 cm; durante octubre y noviembre, los dos señalan alta humedad de 30-60 cm.; y la disminución drástica entre 60-1000 cm.; b) la gran discrepancia en los otros meses, al señalar el balance déficits mientras el gráfico continúa mostrando alta humedad en la capa de 0-30 cm.

Un comentario general sobre las comparaciones entre los gráficos y el balance para cada suelo, es el de que todas las comparaciones se realizaron con la estación del Central Matilde. Sin embargo, cuatro de las siete zonas de muestreo se ubican mejor en el área de influencia de la estación de Guama, que es ligeramente (126 mm.) más lluviosa que Matilde. Los suelos Cocorote y Campamento, aparentemente, se ubican mejor con la estación en San Felipe, que es bastante más lluviosa.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

Las principales conclusiones que creemos poder derivar de este trabajo son:

a) El conocimiento de los patrones de distribución de humedad de los suelos de esta área, durante un ciclo hidrológico, y con fines de planear los cultivos, prácticas de manejo de suelo y de riego y drenaje, es pobremente estimado por un balance hídrico regional y mensual. Las principales razones para ello son: la no consideración de un balance para cada suelo según sus capacidades de retención: el que el balance es una simple suma y resta de valores mensuales, ocultando períodos de humedecimiento cortos pero que pueden ser significativos para las plantas y/o prácticas de manejo; el escaso conocimiento que poseemos de los métodos o índices para el cálculo de evapotranspiración, pudiendo esto afectar los resultados del balance en forma notoria; por último la escasa información climática local, u otros métodos para estimarla, en vista del problema de las grandes variaciones, sobre todo de pluviosidad, que ocurren localmente.

b) Del método de determinación directa de humedad efectuado periódicamente, subsanando algunas fallas anotadas en este estudio, es posible derivar una serie de conclusiones acerca del comportamiento del agua en diferentes suelos y entender ciertos caracteres del suelo y de la vegetación, que pueden ser de gran ayuda a una mejor clasificación y planificación de un uso racional de los suelos y del agua. El muestreo semanal lo consideramos suficiente para dar una buena idea de la evolución del agua en el suelo, sin embargo, parece insuficiente si quisiéramos por ejemplo derivar valores de evapotranspiración.

Entre las principales recomendaciones tenemos:

a) Aumentar el conocimiento sobre patrones de humedad de diversos suelos en las principales regiones ecológicas y climáticas, utilizando el muestreo periódico y directo.

b) El que estos estudios incluyan determinaciones de Capacidad de Campo efectuadas en el campo y no sólo en el laboratorio.

c) El que es preferible cubrir un menor número de suelos pero tener una mejor medición de las variaciones climáticas locales, del tipo de cobertura presente y efectuar los muestreos de humedad más ajustados a los horizontes del suelo.

d) Que en la presentación de los patrones de humedad en el suelo se incluyan conceptos como los de RODE (8) para separar zonas de humedecimiento no sólo relacionadas a "agua útil", sino también que representen estadios diferentes relativos a su "movilidad".

e) Que los estudios de suelo, principalmente aquellos en áreas con problemas de humedad, incluyan balances hídricos por suelo, por lo menos semanal, y a diferentes profundidades, y no un balance de carácter regional y asumiendo valores promedios de retención de humedad.

RESUMEN

En este trabajo se presentan los resultados de evolución de humedad en 7 suelos, representativos del Valle del Yaracuy, durante el año 1969. Las mediciones fueron semanales y a 3 profundidades en cada suelo.

Se presenta un balance hídrico mensual y general para la zona y particular para cada suelo, en base a datos de la estación del Central Matilde. Se discuten las variaciones en almacenamiento, excesos y deficiencias como resultados de las características de cada suelo.

De la comparación de los gráficos de distribución de humedad medida, con los datos del balance hídrico calculado, se deriva un conjunto de deformaciones y discrepancias, producto de errores en los métodos de cálculo de retención de agua útil y de las variaciones c1imáticas locales.

Se hacen recomendaciones sobre metodología para esta clase de estudios y sobre la necesidad de incluir balances hídricos más detallados por suelo en ciertos estudios agrológicos.

SUMMARY

This study presents the results of moisture evolution in 7 soils of the Yaracuy Valley, for the year of 1969. Sampling was done weakly and at 3 different depths for each soil.

A general monthly water balance for the region, and for each soil was calculated based on data of the Central Matilde meteorological station. A discussion is presented of the variations in storage, excess aoj deficits as a result of the main characterictics of each soil.

A comparison of the pattems of measured moisture with the calculated water balance, indicates several discrepancies which are attributed te errors in the method of determination of available water and local climatic variations.

Recommendations are made conceming methodology for this kind of study and the necessity to include more detailed mater balances for each soil in certain soil reports.

BIBLIOGRAFIA

1) BENAVIDES, G. J. y J. LÓPEZ D. 1970. Fórmula para el cálculo de la evapotranspiración potencial adaptada al trópico (15° N-15° S). Agronomía Tropical 20 (5): 335-345. M.A.C. Maracay.

2) BENAVIDES, G. J. y J. M. SAINZ. 1971. Comparación entre el balance de agua calculado y la humedad medida en el suelo. Agronomía Tropical 21 (4): 295-298. M.A.C. Maracay.

3) BRITO, P. y C. LEÓN. 1968. Estudio agrológico semidetallado Valle medio del río Yaracuy. Sección Suelos. C.I.A.; M.A.C. Maracay.

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5) GABALDÓN, A. J. 1963. Variación mensual de los coeficientes evaporimétricos en Venezuela y su relación con la evaporación anual. M.O.P. Pimeras Jornadas de Riego.

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7) M.O.P. 1971. Anuario Climatológico de 1969. Distrito Hidrológico 4. Publicación Técnica 1.

8) RODE, A. A. 1968. Hydrological Profile of the Soil. 9th Inter. Cong. of Soil Sci. Vol. I.: 165-172. Australia.


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